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Acércate, no muerdo. [Priv. Serafina]

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Acércate, no muerdo. [Priv. Serafina]

Mensaje por Aclay Dacquel [Filipinas] el Lun Ene 30, 2012 9:34 am

Un sonido crugió desde el interior del bosque, rompiendo el silencio sepulcral que reinaba desde el corazón hasta las afueras de éste. Feroz, doloroso y vacío, procedido por unos cuantos más del mismo estilo, como rugidos de la más terrible de las bestias que pudieran andar por esos intransitados y lejanos lares, excluyéndose a sí misma de la sociedad que habitaba a pocos kilómetros de su auto impuesto reclusorio. Un sonido penoso, agónico y devastado, como el aullido de dolor de algún animal herido.

...En realidad eran los rugidos de su estómago.

Maldijo por lo bajo, mirando al estrellado cielo mientras mordía su labio inferior con hastío al recordar aquella no tan lejana ocasión en la que había conocido a la vampiresa y, en circunstancias que todavía no alcanzaba a comprender, pocos minutos después pasaron de ser dos a tres, aunque esta tercera persona no duró mucho en pie por culpa de la 'hija de la noche'. Se preguntó entonces por qué, ¿¡por qué mierda se había hecho el exquisito dejando pasar la oportunidad de tener una cena decente!? ...Ah, sí: porque odia, ODIA que alguien consiga la comida por él, y peor aún si es con métodos poco 'convencionales'.
Estúpidos caprichos y estúpidas costumbres suyas. ¡Ahora se moría de hambre y lo único que tenía era una pila de bistecs comprados, ¡comprados! en una maldita carnicería de la maldita ciudad!. ¿¡Qué clase de Kelpie compra su comida!? ¡Y ni siquiera carne humana! ¡El jamás se habría comido a una pobre vaca en el pasado! (bueno, tal vez una que otra de postre, ¡pero no estaba dentro de sus preferencias!).

Volvió a gruñir, esta vez haciendo coro con su estómago, una vez se decidió a nadar hacia la orilla en la que estaban apilados junto a su ropa sus provisorios alimentos, que tendría que apurarse a comer porque con el frío invernal no bastaba para impedir la descomposición si bien ésta podría atrasarse un poco. Apoyó un antebrazo sobre la lodosa orilla y estiró la otra mano para tomar uno de los trozos de carne, examinándolo con una mirada entre molesta y quisquillosa. Pero bueno, era lo que había y, a no ser que milagrosamente viniera un equipo de fútbol gaélico borracho y se cayeran juntos al lago ahogándose absolutamente todos, esos malditos pedazos de carne eran lo único que tenía para saciar a medias su hambre.
-Malditos humanos. -Farfulló en voz baja, dando un bruto mordisco al primer bistec que tomó con la mano.

Pero bueno, dejándolo a él y a sus quejas de lado, era una noche perfectamente tranquila en el lago y sus alrededores, acompañada por el tenue cantar de los búhos y los ruidos provocados por demases animales nocturnos.

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Re: Acércate, no muerdo. [Priv. Serafina]

Mensaje por Serafina González [NyoSp] el Jue Feb 02, 2012 12:53 pm

No recordaba en qué maldito momento había decidido salir de casa, pero lo maldije de todas formas. Que yo maldijese era algo bastante fuera de lo común, pero es que en las circunstancias en las que estaba no era para estar felíz. De nuevo, me había vuelto a encontrar con él... si con "ÉL". El mismo que me había transformado décadas atrás... aquel maldito por el que murió mi hermana... Lucrecia... ella debía ser vengada, pero por desgracia, yo no era aún lo bastante fuerte.

Había salido como de costumbre al bosque para cenar algún animal que se me cruzara por delante, cuando comencé a notar que alguien me seguía. Cada vez estaba más cerca, pero no podía oír su respiración, sin embargo... apreté el paso, cuando olí su olor. "SU" olor... el mismo olor dulzón, empalagoso a resina mojada y a miel que aquella noche de noviembre me envolvió entre gritos, llamas internas y dolor.
Cuanto más corría para alcanzarle, más enfurecida estaba, pero cuando me di cuenta del segundo olor ya era demasiado tarde...
Al parecer iba acompañado por una humana, que ante la embestida que di contra él, se alejó espantada a toda la velocidad que sus pies podían.
Craso error.

No hay nada peor para un vampiro, que el que otro le espante la presa.

En el momento en el que él se levantó, pude ver los ojos carmesís que tanto me atormentaban desde aquella nevada. Él era más fuerte y rápido que yo, sólo por el hecho de que se alimentaba de humanos y yo de animales.
Totalmente cabreado, corrió hasta alcanzar a la chica, alimentandose de ella en segundos, pudiendo escuchar yo con total claridad el grito gutural proferido de los labios de ella. Poco a poco, sus ruegos y súplicas fueron ahogadas por un ferviente gorgogeo en su cuello, hasta que cayó sin vida al suelo.
Ahora si que estaba en problemas. Él estaba alimentado y venía a por mí. Sólo me quedaban dos opciones.
Que me matase a la primera.
...O correr.
Obviamente, elegí la segunda. Prefería vivir para volverme lo bastante fuerte como para matarle. Luego, organizar mi muerte sería fácil. Sólo debería provocar a los Vulturis.

Por más que corrí todo lo que pude, él consiguió alcanzarme una vez ya estaba en la parte frondosa del bosque, agarrándome por el cuello, estrellándome con fuerza contra la tierra arenosa, mientras que con los dientes intentó darme un mordisco en el cuello para poder decapitarme.
Que estuviera debilitada no significaba que fuera inútil. Le empujé consiguiendo apartarle un par de metros de mí, dándome la ventaja justa para poder volver a correr, pero consiguió alcanzarme de nuevo, esta vez, lanzándome todo lo lejos que su fuerza le permitía, atravesándo a mi paso todo el lago, estrellándome contra un árbol que paró mi trayectoria y que casi se parte.
Realmente era más fuerte que yo... los vampiros no moríamos, pero sí sentíamos dolor y aquel, era demasiado para mi consciencia. Por unos segundos, mi cuerpo se desconectó de mi cerebro, mientras que una grieta se abría en mi rostro, como cuando se rompe una muñeca de porcelana contra el suelo... pero él... seguía allí... ... ...

(off: perdón por lo corto ; ; )

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Re: Acércate, no muerdo. [Priv. Serafina]

Mensaje por Aclay Dacquel [Filipinas] el Jue Feb 02, 2012 1:43 pm

Dio el último mordisco a su trozo de carne y se relamió los labios con tranquilidad, mordiendo y haciendo crujir entre sus molares aquel pequeño hueso que se centraba entre la carne ya consumida, que era lo último que quedaba de su bistec. Y justo cuando éste se partió tras ceder a la fuerza de su mandíbula, su mirada se alzó para barrer los rededores con sorpresa al oír un grito particularmente delicioso.
El grito de una humana. Ese halarido que le hizo sentir la boca hecha agua, tan tentador, tan excitante...
¿Pero qué hacía una humana gritando en el medio del bosque? Creía ser el único ente 'peligroso' que rondaba aquel sector que había adoptado como su hogar y dudaba, a pesar de que hubiera posibilidades, que una fiera animal fuera la responsable de espantar de tal manera a una mortal hasta el punto de, según escuchó, hacerla desfallecer.
¿O es que alguien más se había entrometido en sus tierras? Frunció el ceño, negándose ante tal posibilidad. ¡Encima que casi nadie recorría esos lares, que hubiese otro cazador aparte de él era completamente inaceptable!

Se alejó de la orilla y hundió parcialmente la cabeza hasta la altura de los ojos (cual cocodrilo al acecho) cuando los sonidos de la persecución llegaron a sus tímpanos: aquella secuencia de ramas quebrándose bajo dos pares de pies y hojas moviéndose era indudablemente un correteo de dos cuerpos lo suficientemente grandes como para causar tanto barullo. ¿Dos humanos, tal vez? No. No parecían serlo, pues no lograba escuchar respiraciones y sólo conseguía olfatear a uno de dichos seres, seguramente la dueña del grito desgarrador que había oído hacía unos momentos; que deducía ahora debería estar muerta en algún lugar. ¡Mejor para él! Luego de que pasara el peligro iría a ver si por lo menos quedaban los huesos.
¿Qué? Tiene mucha hambre.

Pero pese a sus deseos de no inmiscuirse en la persecución y la aparente pelea que daba lugar no muy lejos del lago, decidido a esperar que la cosa se calmara, su plan de quedarse ahí escondido fue fastidiado cuando, para su sorpresa, algo pasó... ¿volando? por sobre el agua. Algo que resultaba ser alguien, y ese alguien no era precisamente una desconocida.
-¿Serafina? -Apretó los párpados cuando, tras darse contra el árbol, el cuerpo desfallecido de la mujer resbaló hasta la orilla, jurando haber oído el estralar de unos cuantos huesos en el cuerpo ajeno. Mas antes de siquiera considerar ayudarla miró hacia los lados con nerviosismo, preguntándose qué tan cerca estaría quien le hizo eso... y cuán fuerte debía de ser para lograr derribar a una vampiresa. Si estaba cerca y seguía con ganas de pelea entonces no se haría esperar en el lago, ¡no quería tener conflictos en su casa! Y aunque de haber sido una persona desconocida simplemente la habría dejado a su suerte, optando por esconderse, algo dentro de él le decía que no podía hacerle aquello a la española. Estúpida consciencia.
-Sólo porque me caes bien. -Farfulló con molestia, nadando hacia la orilla en la que se encontraba el cuerpo inútil de su nueva e inesperada acompañante para, estirando los brazos, tomarla y tironearla hacia él, haciéndola caer al agua con la mayor delicadeza posible para que el chapuzón no fuese muy audible.

Y, dando una nueva mirada nerviosa hacia los lados, abrazó el cuerpo contrario para que no se le escapara de las manos, hundiéndose con ella hasta lo más profundo del lago y mirando hacia arriba, apresando a la fémina con tal de que, si despertase, no pudiera zafarse del agarre.
Pasaron unos minutos así hasta que, rogando que la bestia se hubiese ido, nadó ayudándose con los pies hasta la superficie todavía manteniendo con él a la castaña. Se asomó primero, inhalando profusamente mientras observaba, oía y olfateaba el entorno. Ya había pasado el peligro, así que optó por acarrear hasta la orilla a la española, haciendo uso de su fuerza para recostarla sobre la lodosa superficie.
Él prefirió quedarse dentro del agua, apoyando nuevamente un antebrazo sobre el borde y estirando una de sus manos para hacer a un lado uno de los húmedos mechones de cabello moreno que cubría el rostro contrario.
-Que mujer tan problemática. -Masculló con un deje de molestia, suspirando.

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Re: Acércate, no muerdo. [Priv. Serafina]

Mensaje por Serafina González [NyoSp] el Jue Feb 02, 2012 4:01 pm

Poco a poco, el dolor fue aliviándose, hasta que los huesos y la grieta de mi rostro se curaron, gracias a la ponzoña de mi interior. En vez de poco a poco, como habría hecho una persona normal, abrí de golpe los ojos, buscando con la mirada, bastante sobresaltada, algún indicio de que él estuviera cerca. Sin embargo, no encontré nada... ni un sonido, ni siquiera un olor... nada... excepto el que había dejado como rastro. ¿Qué había pasado?

Sólo en ese momento, me di cuenta de que no estaba sola, reparando entonces en la respiración de alguien cerca de mí y sin darme la vuelta, le reconocí por su particular olor a algas. Me giré viendole con ferviente curiosidad, volviendo a mirar a mi alrededor una segunda vez.
-¿Qué ha pasado? ... ¿dónde está él? -pregunté con ansiedad, notando como me pesaban las piernas, dándome cuenta entonces de que estaba empapada. Fruncí el ceño desconcertada, intentando juntar las piezas de un puzzle en mi cabeza.
-Y... ¿qué hago empapada? -continué, girándome lo bastante como para quedar sentada de lado al lago, para poder verle, con una cara que espresaba mi inintencionada inocencia momentánea.
No sabía dónde estaba él, pero cerca no era, al menos...

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Re: Acércate, no muerdo. [Priv. Serafina]

Mensaje por Aclay Dacquel [Filipinas] el Jue Feb 02, 2012 5:25 pm

Su expresión no se inmutó cuando vio los ojos ajenos abriéndose bruscamente, apenas atinando a pestañear con ligereza antes de alejarse un poco, dándole su espacio en un pequeño atisbo de consideración. No era una persona verdaderamente considerada, solidaria ni mucho menos buen samaritano; incluso dudaba tremendamente el poder llamarse a sí mismo "persona", mas esa noche estaba de buen humor y... bueno, sentía que no podía simplemente mirar hacia otro lado y dejar desamparada a la española. Después de todo, era la única persona con quien podía mantener una conversación real, sin malas intenciones detrás de ésta ni necesidad de mentirle para nada, ya que ambos eran criaturas incomprendidas... por decirlo de alguna manera, y tenían esa "inhumanidad" en común.
Hasta podía arriesgarse a admitir que sentía una cierta comprensión por parte ajena, lo cual lo incentivaba a velar por ella por lo menos durante un rato.

No pudo evitar esbozar una sonrisa felina al notar aquella mirada que oscilaba entre la inocencia y la curiosidad, reflejándose en sus ojos dorados, además de la luz de la luna, un deje de interés por lo que había pasado. En un principio no tenía intención alguna de intervenir en el conflicto (siendo partidario de salvar su pellejo antes que el de nadie más) pero la idea de que rondara por su bosque un posible enemigo era simplemente excitante.
-Se marchó, por lo que veo. -Alzó los hombros en un ademán tranquilo, mirándola desde abajo con una sonrisa en la que relucían aquellos afilados y blancos colmillos, su única 'arma' estando atrapado en aquella forma humana permanentemente. -Y soy yo quien debería preguntarte qué fue todo eso. Me sorprende que exista alguien tan vulgar como para golpear a una mujer, realmente. -Masculló con una mueca que no se molestaba en ocultar su hipocresía, siendo él alguien que, más que golpearlas, se divertía ahogándolas de vez en cuando.
Pero bueno, detalles.

Se tomó un momento para responder a la última pregunta, recorriendo con la mirada el cuerpo contrario. Sintió cierta envidia al notar que, por lo menos en apariencia, la mujer se había recuperado del tremendo golpe de hacía tan sólo unos cuantos minutos, uno del cual un humano difícilmente habría salido vivo o por lo menos, intacto. Por ello mismo se ahorró el preguntarle si estaba bien, dando por hecho que sí.
-Estás empapada... -comenzó a hablar, llevando una mano a su húmedo pecho y haciéndose el cabello hacia atrás con la otra en un ademán exagerado de galantería- ...ya que yo, tu salvador, tuve que esconderte conmigo hasta que 'esa cosa' se fuera. Deberías agradecérmelo, por cierto. -Rió por lo bajo, sobreactuando como quien no le encuentra absolutamente nada penoso a la situación. Apático como era, no consideraba factible el preocuparse extremadamente por lo contraria, suponiéndola una mujer lo suficientemente fuerte como para sobrellevar las cosas con facilidad.

Finalmente soltó un suspiro, borrando aquella expresión despreocupada para, con una ceja arqueada, dedicar esta vez una mirada algo más seria a la castaña, siempre desde su lugar sumergido en el agua del pecho hacia abajo- De todas maneras, lo único seco que tengo para ofrecerte es mi ropa de allá. -Señaló tranquilamente la rama de la que habitualmente colgaban las prendas que se ponía sólo para cuando debía salir del lago, cuidadosamente extendida y, a pesar de todo, limpia. -Si es que a la señorita no le incomoda usarla, por supuesto.

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Re: Acércate, no muerdo. [Priv. Serafina]

Mensaje por Serafina González [NyoSp] el Dom Feb 12, 2012 10:50 am

-...No... dudo que se haya marchado... debe de estar buscándome... -musité llevandome una de mis manos al rostro, apretando con los dedos índice y pulgar el entrecejo, esperando así aclararme lo bastante las ideas como para pensar como mi cazador. -No sólo me ha golpeado... -comencé a explicarle con el rostro inexpresivo, clavando mis orbes esmeraldas en el profundo y oscuro lago- Él fue quien me transformó... en el siglo XIX... por su culpa... mi hermana murió... -fruncí el ceño, impotente por recordar aquella maldita noche.

>>Era invierno, noviembre para ser exacta y, mi hermana, Lucrecia, se había contagiado de la Lepra, de la cual había una epidemia en España, mi país natal... aún era humana...
Aquella noche, mi hermana empeoró notablemente y salí de casa a buscar ayuda, pero el hospital estaba cerrado. La nieve había bloqueado la puerta y nadie me abrió.
Lo único que se me ocurrió en ese momento fue buscar a cualquier curandero del pueblo, ya que tenían remedios caseros. La mayoría eran considerados brujos por aquello, pero estaba desesperada y mis pensamientos eran uno sólo.
Mi hermana se moría.
Tenía que hacer algo, buscar cualquier tipo de ayuda, salvarla... pero no todo sale como uno quiere... me encontré con un hombre que vestía de oscuro y, antes de que pudiera parpadear, le tenía sobre mí, mordiéndome el cuello, notando como las fuerzas me abandonaban, como cada vez el frío invernal se intensificaba, hasta que algo lo interrumpió.
Lo siguiente que sé... es que me dejó allí a la interperie y se marchó, dejando que la ponzoña hiciera su efecto.
Me pasé la mayor parte de aquella noche gritando, notando como mi cuerpo quemaba por dentro, como si estuviera ardiendo en llamas, hasta que me desperté.
Habían pasado los días y me habían llevado al hospital cuando me encontraron ensangrentada... según dijeron, me habían dado por muerta cuando dejé de tener pulso, pero desperté sin él... y mi hermana... ya había muerto... si no me hubiera transformado...
-tragué en seco tratando de mantener la rabia bajo control- ella no habría muerto... -desvié la mirada del lago a uno de los laterales.
-Ésta noche le encontré. Intenté acabar con él como me había propuesto hacía años, pero me di cuenta del detalle decisivo en el último momento.
Él se alimenta de sangre humana, ergo es más fuerte.... yo, no quise nunca beber sangre humana, porque eso me hacía... perder la parte "humana" que me quedaba... por eso siempre me alimento de sangre animal, pero eso es como si un humano se alimentase de tófu... te mantiene... pero no te... satisface...
-expliqué suspirándo finalmente.

Sonreí al ver su intento de ser galán, con una risita divertida. No le pegaba nada actuar así... de hecho, parecía el tipo de persona a la que los problemas de los demás ni le iban ni le venían. -Oh, pues, gracias... ah sido todo un detalle -le agradecí, quedando en un parpadeo, lo bastante cerca como para darle un beso en la mejilla.
-Así es como agradecemos las cosas en mi país -expliqué. Cosa que era cierta.
Miré hacia donde señalaba, viendo su ropa moverse al compás del viento.
-Me temo que voy a tener que rechazarla -contesté sonriente- No es propio de una señorita, aceptar vestimenta ajena, además, si me las pusiera, se mezclaría mi olor con el tuyo y ÉL te comenzaría a buscar también, no quiero que te veas involucrado en esto, me sentiría mal si te pasase algo... y ya que no me refriaré por estár mojada... -musité encogiéndome de hombros.
Por otra parte, esperaba que ningún humano estúpido se acercara al bosque con Él rondando por ahí... no quería involucrar a nadie en mi cuenta pendiente...

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Re: Acércate, no muerdo. [Priv. Serafina]

Mensaje por Aclay Dacquel [Filipinas] el Miér Feb 22, 2012 4:01 pm

Una de sus finas cejas se arqueó, siendo aquel el único movimiento que varió de su posición durante los primeros instantes de habla por parte de su acompañante. Ciertamente, en ocasiones como aquella (muy de vez en cuando) llegaba a ser consciente de su indiferencia hacia el resto de los seres que poblaban el mundo. Ni siquiera la noticia de un continente entero muriéndose de hambre, una guerra o simplemente ver a alguien muriéndose frente a él lograba acongojarlo en lo más mínimo, siendo siempre cubierto por una firme expresión de desinterés que no, no se molestaba ni un poco en disimular.
No dijo nada, pues no tenía ninguna palabra que aportar al monólogo ajeno, pasando de compadecerse por ella o sentir algún atisbo de pena en el transcurso de su relato. ¿Para qué? Ella era fuerte y seguía "viviendo" a pesar de los acontecimientos. Se había sobrepuesto al sufrimiento, a la adversidad y a la muerte de uno, o quizás varios, de sus seres queridos. Dudaba que aquella muchacha, a pesar de la rabia y la pena en su mirada, quisiera palabras de compasión o una palmada en el hombro por parte del kelpie. Además tampoco es que pusiera total atención en la historia, desviando, de vez en cuando, la mirada hacia las quietas aguas del lago que le servía de morada. A pesar de sus siglos habitando sobre la tierra, esa extraña costumbre que consistía en contarle a cualquier persona todos sus sufrimientos y penurias en la vida, era algo que aún no llegaba a comprender y dudaba poder hacerlo algún día.

Luego de que la biografía ajena acabara, apoyó el mentón sobre uno de sus antebrazos, mirándola desde abajo con los ojos brillantes, mas aún así una notable mueca de aburrimiento surcando sus refinadas facciones. -Pero murió, ¿no? -Concluyó, alzando los hombros suavemente- Y el tipo sigue 'vivo'... o algo así. Aunque te lamentes no puedes cambiar los hechos. -Él era frío, sí, pero no por eso dejaba de tener sus propios sentimientos. Aún así, le parecía inútil entristecerse o siquiera molestarse por cosas inevitables, y no encontraba recompensa o premio alguno por demostrar una falsa comprensión ante los relatos de la mujer. No ganaba nada con eso y, en todo caso, ella tampoco solucionaría sus problemas así. No es que fuera insensible, más bien su forma de pensar distaba enormemente de la considerada "normal" por los frágiles y efímeros humanos que preferían concentrarse en sus problemas terrenales, tan cortos como ellos mismos.

Lejos de ruborizarse, apenas si parpadeó al recibir el peculiar agradecimiento, soltando una pequeña carcajada más bien burlona antes de hablar- Tampoco es propio de una señorita intentar trenzarse en duelo con un hombre en el medio del bosque, y sin embargo aquí estás. -Se estiró desinteresadamente, desembarazándose de su antigua posición para alzar los brazos y cruzar éstos sobre su pecho. Habría salido del agua, mas conocía la incomodidad que su desnudez despertaba en la contraria y prefería quedarse ahí antes que verse obligado a vestirse- Pero como gustes. En todo caso te recomiendo quedarte aquí un rato hasta que las cosas se calmen. Aunque no aseguro ser un buen guardaespaldas con este cuerpo tan... -La miró con una pequeña sonrisa adornándole el rostro, esta vez adoptando una expresión más amable que todas las anteriores y prefiriendo no finalizar su oración. En esa forma se sentía tremendamente inútil, desprotegido y miserable, siendo los dientes su única arma; esa era una de las razones por las que prefería quedarse excluido en ese pequeño rincón despoblado.
Terminó por suspirar con benevolencia y, manteniendo aquella posición, volver la mirada hacia su improvisada compañía en espera de alguna otra reacción.

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Re: Acércate, no muerdo. [Priv. Serafina]

Mensaje por Serafina González [NyoSp] el Lun Abr 09, 2012 3:27 pm

Acompañé su risotada con otra, repentinamente alegre. Esa era mi personalidad al fin y al cabo. Risueña y alegre, pasara lo que pasara.
-Cierto... supongo que eso es más propio de un vampiro, que de una señorita, aunque reconozco que fue una soberana estupidez enfrentarme a él sin ser lo bastante fuerte y, aún más de imbéciles caer justo en el último momento en que al beber sangre humana él era más fuerte que yo... -poco a poco mi sonrisa, se fue volviendo forzosa, mostrando un poco de indignación, al mismo tiempo tiempo que recogía las piernas de cara al lago y las rodeaba con mis brazos, apoyándo el mentón en mis rodillas.
Estúpida... sencillamente había sido una estúpida...
Sonreí de nuevo mirándole de reojo.
-No te preocupes... y gracias de nuevo -contesté, volviéndo mi mirada de nuevo al lago, de forma algo perdida.
-Supongo... que ahora que sé que está en Irlanda, tendré que concederme aunque sea un tiempo para alimentarme de sangre real, para poder perseguirle, encontrarle y matarle -apreté los dientes con la última palabra, contradiciéndo dicha acción con una sonrisa aparentemente aliviada, pero interiormente triste- Luego, desaparecer será muy fácil... -suspiré con resignación.
Mi único propósito, desde que me transformé, fue acabar con mi creador y encontrar al descendiente de mi hermana... pero... la verdad, y siendo sincera, casi es mejor que no me conozca y quedarme con las ganas... le involucraría con mi mundo y... eso sería ser egoísta...
De todas formas, yo debí morir hace ya mucho tiempo... él debió acabar de beber toda mi sangre, para así acabar con mi vida, en vez de hacer perdurar mi existencia... porque... ¿qué tiene de agradable... una vida vacía?... si siguiera viviendo tras su muerte, sólo conseguiría alejarme de la sociedad y del mundo, hasta que finalmente andase perdida en un futuro del cual estaba totalmente excluída, y del cual, no podría escapar, como muchos humanos hacía acortando su mortalidad...
Yo no poseía... esa suerte... ni ventaja...
Si algo he aprendido siendo un vampiro... es que morir... es un lujo...

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Re: Acércate, no muerdo. [Priv. Serafina]

Mensaje por Aclay Dacquel [Filipinas] el Mar Abr 10, 2012 10:44 am

-Deberías alegrarte por haber reaccionado así, ¿no crees?. Quiero decir, fue un reflejo tan humano eso de no pensar bien las cosas... -Nuevamente, como si con eso pudiera excusarse cada vez que dejaba una oración sin finalizar de manera apropiada, alzó los hombros con un ademán relajado, prefiriendo dejar el tema atrás.
Durante cientos y cientos de años, a pesar de encargarse de huir hacia los sitios más alejados, no había podido evitar completamente el contacto con los humanos, o porque no podía vivir sin ellos (no por sentimentalismos ni esas tonterías, ¿qué comería si no?) o bien, porque esas criaturas eran la peste del mundo desde tiempos inmemoriales y los lugares que disfrutaban de paz, pronto eran invadidos por ellos hasta abarcar y dominar el mundo entero. Aún así, a pesar de esos centenares de años conviviendo con aquellas criaturas, seguía aborreciendo algunas de sus costumbres y admirando muchas otras, odiándolos pero interesándose en ellos al mismo tiempo. Mas respecto a aquella muchacha, lo predominante era el interés e incluso, si no contara con esa frialdad característica en él, habría denominado ese sentimiento como 'aprecio'. Un aprecio hipotético que, inconscientemente, lo impulsaba a contrariar sus palabras.

Claro que, como buen hombre poco interesado, su tono no expresó tanta preocupación como la que sentía por dentro.
-¿Desaparecer? ¿Y por qué desaparecerías? -Pestañeó con un deje de incredulidad mal disimulado, aunque pronto se encargó de volver su atención a las apenas ondulantes aguas del lago, procediendo a entreabrir los labios de nueva cuenta. -Después de matarlo, cosa que por lo que veo es tu sueño -¿Por qué se preocupaba tanto por un fulano con colmillos? Con lo fácil que era tener por sueño violar a algún cantante famoso o algo por el estilo... Tsk, humanos.- ...¿No podrías intentar adoptar la vida que cualquier mujer querría? Ya tienes la juventud infinita, algo tremendamente envidiable, y estoy seguro de que el cargo de consciencia tras cercenar unos cuantos cuellos no te molestará. Uno se acostumbra.

Respiró profundamente y cerró sus dorados ojos por un momento. ¿Hacía cuánto que no decía tantas palabras seguidas sin tomarse un respiro? Estaba acostumbrado a ser una persona de pocas palabras y la idea de hablar continuamente se le hacía extraña, aunque no por ello desagradable si esa española era su interlocutora.
Luego de tragar saliva, volvió por fin su mirada de oro hacia las esmeraldas de su acompañante, dedicándole una expresión oscilante entre la seriedad y la sonrisa antes de alzar un chorreante brazo para tocar apenas con las puntas de los dedos la mejilla ajena, dejando un rastro de humedad sobre ésta- ¿Quién vendría a charlar conmigo si no? No me creerás, pero he notado que las señoritas humanas tienen cierta reticencia al hablar con el hombre desnudo del lago, siendo yo una persona tan amable. -Alejó la mano y sonrió con sorna, intentando quebrantar aquella fúnebre seriedad que se había apoderado del ambiente.

Aclay Dacquel [Filipinas]
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Re: Acércate, no muerdo. [Priv. Serafina]

Mensaje por Serafina González [NyoSp] el Dom Abr 29, 2012 6:29 am

Vacilé un momento tras su pregunta. Era difícil responder ya que eso era algo que me había planteado y pensado durante mucho tiempo. Quedándome sin opciones cada vez que lo intentaba.
-En realidad... no tengo esa suerte... no sólo quiero matarle por matar a mi hermana... sino, por arruinarme la vida por completo sin ninguna razón... una vez convertida en lo que soy, las posibilidades de formar simplemente una familia son realmente escasas... un 2% como muchísimo... -expliqué con un nudo en la garganta. Aunque no fuera capaz de llorar, seguía teniendo la misma sensación que si pudiera. La diferencia entre el llanto de mi especie y el normal, es que en uno salen lágrimas y en otro no sale nada, excepto sollozos sordos, los cuales en estos momentos intentaba ahogar. No me gustaba preocupar a la gente...
-Por ejemplo, el sueño de toda mujer es encontrar a la persona de su vida. Eso en mi caso sería difícil, ya que no creo encontrar a alguien capaz de aceptarme como soy... y créeme, lo intenté durante años en antaño, pero en cuanto revelaba que era un vampiro me temían, me odiaban, intentaban matarme de una forma convencional como estacas o fuego, ó se volvían locos por el poder y rogaban y suplicaban que les transformase. Esos últimos amaban el poder, no a mí... -continué sin poder evitar dirigir una mirada triste hacia mis rodillas.
-La segunda parte de formar una familia si que sería totalmente imposible, ya que las vampiresas no pueden tener hijos, y convertir a un niño en vampiro está prohibido... -suspiré en voz baja, forzándome a sonreír, aunque sin ser capaz de mirarle- No quiero... perder la única cosa que me sigue haciendo sentir un poco humana... como beber sangre animal y no humana, pero... si es lo último que haré como vampira... -me encogí de hombros, sorprendiéndome por aquel roce inesperado, que consiguió que desviara mi mirada hacia él.

Aquello, reconozco que me alegró y me hizo reír un poco.
-¡Oh!, cierto, me preguntó porqué reaccionan así -contesté sarcástica y sonriente, aunque sin rastro alguno de maldad.

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Re: Acércate, no muerdo. [Priv. Serafina]

Mensaje por Aclay Dacquel [Filipinas] el Dom Abr 29, 2012 1:37 pm

Su ceño volvió a arrugarse ligeramente, lo suficiente como para dar a saber cuánto podía llegar a molestarle oír los lamentos de la de ojos esmeralda. Hacía unos pocos minutos estaba pensando que ella era una mujer fuerte y no había razones para consolarla o, siquiera, tenerle pena. Pero junto a cada segundo que pasaba, una nueva queja emergía de entre los labios ajenos. ¡Y no es que no tuviera razones para quejarse! Claro que no, él era consciente de las penurias contrarias; pero tampoco era el fin del mundo. Y el fin de su mundo, mucho menos.

-Un 2% es suficiente, e incluso sobra la mitad. Con un uno solamente, te bastaría. -Él no podía considerarse una persona positiva, a decir verdad. Quizá, más que positivismo, era el hecho de que podía ver claramente ambas caras de la moneda, cosa que normalmente no podían hacer los humanos: ellos se centraban en el lado malo, cegándose a sí mismos de las soluciones que, a veces, podían ser realmente simples- ¿No hay acaso miles de mujeres solteras que viven perfectamente? Y existen las adopciones, querida. A pocas millas de aquí hay incluso un orfanato, ¿lo olvidabas?. -Llenó de aire sus pulmones, hinchando el tórax y alzando los hombros en el proceso- Serafina, le das demasiadas vueltas a las cosas. ¿O será que simplemente estás buscando excusas?. Tú puedes recorrer el mundo, buscar miles de veces una nueva vida, ¿por qué no simplemente te aprovechas de las desventajas?.
Al terminar de hablar, optó por morderse el labio inferior con tal de callar todo lo que nacía en su pecho y miró hacia un costado con los ojos entrecerrados. Tenía un poco de envidia. Él también era poseedor de esa inmortalidad, mas tenía que sobrellevarla estando confinado en ese lugar para toda la eternidad, convenciéndose de que eso era lo único que podía hacer. Si salía de aquel lago por mucho tiempo, la agonía se apoderaba de sus entrañas y no podía hacer más que arrastrarse hacia una fuente de agua con la cual hidratarse. ¿Y qué sentido tenía salir de allí, si a cada lugar que fuera sería seguido por esa maldición? Saltando de charco en charco como un pez moribundo.
Y aún así, él quería seguir viviendo.

-Como sea, ya estoy harto de esto. -Negó con la cabeza y lanzó una mirada furtiva a su compañera. No ocuparía más tiempo de su interminable vida en lamentos existenciales, y estaba comenzando a aburrirse. -¡Te reto a una carrera hasta la otra orilla! Aunque, bueno, para nadar mejor tendrías que sacarte ese vestido, haha~ -Alzó de nuevo una de sus mojadas manos, aunque esta vez no fue para dar precisamente una muestra de afecto hacia la más chica, si no para tomarla de una de sus muñecas... y tironear con fuerza, atrayéndola a sí mismo y, por ende, al lago. Quizá un remojón de agua helada la ayudaría a ver mejor las cosas.

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Re: Acércate, no muerdo. [Priv. Serafina]

Mensaje por Serafina González [NyoSp] el Dom Abr 29, 2012 3:01 pm

No dije nada ante su respuesta, aunque fui a protestar una de las veces, pero me callé, no sintiéndome realmente con ánimos para discutir. Pero de pronto, aquella reacción por su parte me sorprendió, aunque sus palabras, estaba segura de que si fuera aún humana me habría ruborizado.
-¿Có-cómo? -tartamudee con nerviosismo, sin oponer mucha resistencia a los tirones por parte de él. Sonrió intentando buscar algún escape contra desnudarse.
-Bu-bueno, los vampiros somos muy rápidos... ¿Estás seguro de querer competir?, además... no quiero, irrumpir en tu casa así sin más... me siento intrusa... -expliqué sonriente desviando la mirada. Aquello era cierto y si algo no hacía era irrumpir en la morada de alguien así sin más... ¡y menos sin ropa! aunque... él tenía razón, nadaría mejor así... además, era sólo el vestido, no el resto, no era TAN terrible, pero... aun así... era algo... incómodo...

Tras unos momentos dudando, finalmente se decidió. ¿Cómo era posible que tuviera la confianza con él como para contarle casi toda su vida y sin embargo no carrera a nado? Lo de la ropa era sólo algo lógico... o eso me repetía una y otra, y otra, y otra vez, hasta que noté que los tirones de él habían conseguido que me resbalara y que acabara de medio cuerpo para abajo en el agua. No me iba a quedar más remedio que ceder, pero esperaba tener alguna posibilidad de duda.
Estaba segura de que no se daría por vencido...

Finalmente, cedí, pero con una regla.
-Está bien... -suspiré con resignación- pero con una condición -elevé el dedo índice de mi mano libre, desviando la mirada con nerviosismo a su vez- sólo una carrera... nada de burlas, chistes, sarcasmos ni nada por el estilo en lo que a mi aspecto y decisión se refiere, ¿entendido? -concluí mirándole en un intento de parecer seria y que, gracias a mi personalidad, inspiraba más risa que seriedad.
Estaba a punto de amanecer, y por eso sabía a lo que me refería.

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Re: Acércate, no muerdo. [Priv. Serafina]

Mensaje por Aclay Dacquel [Filipinas] el Lun Abr 30, 2012 2:27 am

-¿Irrumpir en mi casa? ¿Hablas en serio? -Una secuencia de carcajadas emergió de entre sus labios, carcajadas libres, burlonas, estridentes y graves que no soltaba hacía muchísimo tiempo, más del que podía recordar. Y no hacía falta ser un experto para saber que no se reía casi nunca, pues se oían un tanto afónicas, como si por ellas forzara un poco la garganta- ¡El agua ya está lo bastante sucia! No es como si tu mugre fuera a hacerle mucho daño. -Bromeó antes de dar el último tirón y escuchar el dulce sonido del cuerpo ajeno cayendo en el agua, ese que escuchaba cada vez que tironeaba del brazo a cualquier desafortunado que se acercara a la orilla del lago. Aunque, bueno, en aquellos casos no era precisamente para llevar a cabo una inocente carrera.

Si bien era extraño y sentía los músculos faciales doloridos por hacerlo, una gran sonrisa adornaba su rostro, aunque sus ojos mantuvieran aquella expresión taciturna e incluso un tanto aburrida de siempre. Para él no era cosa de todos los días competir o jugar de esa manera con otra persona; o, más bien, no era cosa de todos los días estar con cualquier otro individuo divirtiéndose así. Se sentía como un niño en su fiesta de cumpleaños, y aunque su entusiasmo no fuese verdaderamente vigoroso ni muy notable, por dentro una sensación extraña y descomunal de alegría hacía palpitar su corazón que, a esas alturas, ya estaba metafóricamente lleno de telas de arañas.
-Entiendo, entiendo, ¡sólo una! Pero tenemos que hacerla más interesante. ¿Apostamos algo, Serafina? -La miró con ojos incitantes, seduciéndola y tentándola con esa mueca desafiante a aceptar el reto. -Aunque te advierto que por más rápida que te creas, soy un kelpie, querida. No hago más que nadar estando aquí encerrado. -Y eso, de hecho, era evidente en su cuerpo: cada músculo que tallaba perfectamente sus largas piernas y espalda, abdominales, brazos y cualquier rincón de su cuerpo, eran dignos de los mejores nadadores olímpicos. Pues, luego de ser confinado con una maldición en ese 'contenedor' humano, no había hecho más que adaptarse a ese cuerpo durante años, entrenándolo fuertemente ante la falta de algo más que hacer.

Teniendo a la mujer ahora a su lado, chapoteó hasta invadir el espacio personal ajeno, abriendo más sus ojos gatunos para evaluarla con una sonrisa pícara y tan endemoniada, que terminaba siendo irónicamente adorable- Recuerda, sin ropa. ¿Quieres que te ayude con eso? -Guiñó uno de sus ojos, sintiendo un inmenso placer al intentar turbarla de aquella manera. Todo eso era un juego muy divertido para él y, a pesar del cuerpo adulto que cargaba y los años que corroían su existencia, en ocasiones no podía sentirse como más que un simple niño.

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Re: Acércate, no muerdo. [Priv. Serafina]

Mensaje por Serafina González [NyoSp] el Lun Abr 30, 2012 6:33 am

La sensación de sentirse estúpida, fue algo que no pude ni evitar, ni ocultar muy bien, tan sólo desviando la mirada hacia uno de los lados.
La verdad, es que ahora que me fijaba él parecía todo un niño a pesar de su constante aspecto de "No me interesa na'h de na'h". En estos momentos, esa coraza que siempre portaba estaba totalmente destruía y, a pesar de que sabía que sólo duraría un tiempo, reconozco que me gustaba esa faceta suya, pudiendo ser capaz de sonreír como antes con total facilidad.

-Fina... -le corregí alegremente- Es más corto -expliqué encogiéndome de hombros, para luego apoyar mi brazo libre en la orilla del lago.- Bueno, supongo que sí, pero, ¿el qué? -pregunté con curiosidad.
Puse los ojos en blanco ante su contestación, ampliando un poco más la sonrisa.
-Ya, ya, eso ya lo sé, sólo dije que en velocidad estamos algo igualados -puntualicé, cuando al notar el repentino exceso de cercanía, mis nervios afloraron de nuevo.
En momentos como esos, siempre acababa pareciendo más inocente de lo que intentaba, ya que su propósito era aparentar madura y ligeramente seria... cosa imposible con mi personalidad... nadie era capaz de tomarme realmente en serio cuando me ponía "seria". Además, ocultar mi nerviosismo siempre había sido algo que jamás se me dio bien... ni siquiera cuando era humana.
-No gracias, creo que se desvestirme sola... -contesté educadamente, desviando la mirada todo lo que pude y, agradeciendo que ya no poseía la capacidad de ruborizarme, y hacer... AÚN más evidente mis nervios.- ...y dijimos el vestido, no el resto de la ropa -concreté por si acaso, desapareciendo de mi posición tras soltarme suavemente de su agarre (al más puro estilo Twilight xD), y reapareciendo escasos segundos más tarde en el mismo lugar, sólo que ésta vez sin el vestido.

Poco a poco, ajeno a la conversación, el sol fue despertando. En un principio, tan sólo hubo más luminosidad, pero conforme fue saliendo del banco de nubes que siempre circundaba alrededor del bosque, fue bañando el lago de un color ya no tan oscuro, sino de uno casi blanco por el reflejo -aunque en el fondo seguía viéndose tremendamente oscuro-, la orilla y los alrededores dejaron de tener un color verde azulado, por uno más yendo a limón, las copas de los árboles ya no eran negras, sino verdosas, además de que una tenue niebla plateada, típica de la mañana, envolvía ligeramente lo frondoso del bosque.

Con nerviosismo ante este momento en concreto, esperé ansiosa y algo temerosa la reacción ajena, sabiendo que a éstas alturas, el sol ya habría chocado contra mi piel, dándole a su tonalidad pálida un brillo similar al de las incrustaciones de diamantes en un bolso, sólo que por toda la piel.
Aquello, era algo que siempre ocultaba a la gente, a todos sin excepción, para mantener mi identidad en anonimato, por lo que con el tiempo, me había vuelto bastante insegura a la hora de mostrarlo. Siendo incapaz de mirarle más que de reojo en ese momento...

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Re: Acércate, no muerdo. [Priv. Serafina]

Mensaje por Aclay Dacquel [Filipinas] el Mar Mayo 01, 2012 12:13 am

-No lo sé, no es que yo tenga muchas cosas que apostar... Usa tu creatividad, Fina. -El nombre de la morena se deslizó entre sus labios como si se hubiese tomado el tiempo de saborearlo antes de soltarlo suavemente a modo de un cálido susurro, esforzándose por memorizarlo. Aún se le hacía un tanto extraño llamarla por su nombre de pila e, incluso, podía considerarse bastante anticuado en ese aspecto. ¿Cómo no serlo, luego de haber vivido en aquellas épocas de Ladys y Lores que a duras penas se llamaban por sus apellidos?.

Se hizo unos centímetros hacia atrás, con intenciones de tomar distancia, sólo cuando se sintió satisfecho luego de haberla incomodado lo suficiente. Su mueca no varió en ningún momento cuando ella se hubo soltado del suave agarre con el que la apresaba para volver a aparecer pocos momentos después, aunque con una pequeña variación: la falta de ropa. O, bueno, mejor dicho, de vestido. Sus ojos la examinaron en completa tranquilidad, sin importarle el descaro ni el atrevimiento. Y su expresión, con una mezcla contradictoria de pasividad y
vehemencia, pareció aprobar el cuerpo de la más joven justo antes de volver la mirada hacia la orilla opuesta de las aguas, dándose cuenta apenas entonces de que el día se acercaba. Sí que las horas habían pasado rápido, al contrario de cuando se encontraba solo y aburrido y un único minuto podía parecer el más insufrible de los siglos.

Por un tiempo guardó silencio, como si la lentitud del amanecer acarreando con él nuevas paletas de colores hacia el lago le hubiese contagiado su letargo. No emitió ninguna palabra, tal como si estuviese esperando pacientemente algún acontecimiento en especial, aunque lo único que hacía era observar la magnífica metamorfosis de aquel ambiente tan discordante entre el día y la noche. Ahora, con los pequeños crustáceos incrustados en las orillas reflejando la luz del sol y tintineando alegremente, los árboles murmurando un arrullo y el pastizal apenas moviéndose a causa del viento por entre la niebla como si se estuviese despertando de una larga noche, era difícil pensar que allí habían muerto cientos de personas a manos de ese ser taciturno que lo miraba todo con asombro, con cariño, en ese preciso momento.

Una vez el día pareció establecerse en aquel entorno, exhaló un tenue suspiro y volvió la cabeza con calma para encarar de nueva cuenta a su acompañante, encontrándose con un espectáculo tan curioso como agradable.
Sus ojos se abrieron un tanto más de lo normal al ser espectador de un cuerpo que, si de por sí le había resultado atrayente, ahora se veía... se veía... era difícil describirlo. Único, magnífico, extraño, despampanante. Deseable. Volvió a acercarse y, como siendo llevado por un instinto, alzó una mano para rozar con las puntas de sus helados dedos la suave mejilla impropia, girando delicadamente el rostro de la mujer para poder mirarla de frente. Y, a pesar de que el "espectáculo" se situaba en la piel ajena, por alguna razón no podía apartar la vista de los ojos contrarios, pareciéndole que, de alguna manera, esas iris esmeralda seguían siendo más interesantes que el resto.
Pero de todas maneras, su comentario se refirió a ese brillo tan inusual como hermoso. -...Deberías enseñarme a hacer eso. -Simplemente pudo murmurar, aunque luego no tardó en carraspear y quitar la mano, rompiendo también el contacto visual. Se tomó unos segundos, entonces, para examinar con la mirada el resto del cuerpo, investigando secretamente las curvas del pecho que se escondían bajo el escote. Habría sonreído con aires viciosos de no haber sido porque su expresión ya había sido forjada en esa mueca inmutable, serena, y no iba a cambiar por culpa de unas cuantas apetecibles curvas femeninas. Además de que no quería que le propinaran la bofetada de su vida, claro.

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Re: Acércate, no muerdo. [Priv. Serafina]

Mensaje por Serafina González [NyoSp] el Miér Mayo 09, 2012 8:00 am

Con timidez, dejé que moviera mi rostro, notando como sus yemas ardían ante el contacto gélido de mi piel, como normalmente pasaba cuando una piel relativamente "muerta", entra en contacto con una viva.
Por un momento, me sentí más nerviosa que antes. Seguramente por el hecho de que él era lo más cercano a un amigo que podía tener, y su opinión me importaba más que lo normal.
En cuanto desvió la mirada, la desvié a su vez, intentando ocultar una inocente sonrisa nerviosa, que luchaba por descubrirse.
-Es... lo que me causa el sol... no como comúnmente se cree, que ardemos en llamas... -expliqué en voz baja, volviendo a subir la mirada hacia él, buscando en mi cabeza cualquier cambio de conversación.
No tardé mucho en encontrarlo.
...¿qué tal... que el perdedor tendrá que darle al ganador alguna cosa? o hacerle un favor, o similar... digo, como "premio"... -contesté al tema principal, mientras que mi mente se daba cuenta de un detalle.
La noche que acababa de terminar, era la del domingo... era lunes, y no tendría mucho tiempo de ocio esa mañana, ya que tendría que atender la tienda. Al fin y al cabo, los lunes eran el día libre de Ekaterina, y no podría pedirle semejante cosa a la chiquilla, aún ni siquiera teniendo la mayoría de edad.
Por suerte, aún quedaba tiempo de sobra. El sol salía al rededor de las seis de la mañana, y la tienda abría a las ocho. Tenía por lo menos dos horas más.
Algo más animada tras ese pensamiento, le miré alegremente.
- ¿Y bien?, ¿qué te parece?

(Sorry por lo corto ; ;U)

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Re: Acércate, no muerdo. [Priv. Serafina]

Mensaje por Aclay Dacquel [Filipinas] el Vie Mayo 11, 2012 11:19 am

Sus cejas se alzaron con incredulidad al conocer la razón de aquel brillo extraño y llamativo que captaba tanto su atención. Si bien su vida había sido larga hasta el hartazgo, pocas veces había convivido con esos vástagos "no vivos" llamados, comúnmente, vampiros; y al hacerlo normalmente era durante la noche, siendo que él tampoco era precisamente un habitante diurno. No porque no pudiera, si no que, en el lago, a veces hasta perdía la noción del día y la noche.
Por ello, aunque hurgara tediosamente en su propia memoria, no podía recordar otra ocasión en la que hubiera visto un fenómeno de esa índole, cosa que terminó por sorprenderlo. ¿De verdad luego de haber visto el paso de cientos de años, habían cosas que no conocía o faltaban experimentar? Aquello, aunque inconscientemente, lo emocionó un poco.

Aún así no articuló ninguna palabra al respecto, notando la incomodidad que conllevaba esa 'anormalidad' para la de ojos esmeralda. Prefirió contribuir con el cambio de tema, cruzando los brazos sobre el pecho y poniendo la mueca de alguien que estaba analizando la propuesta.
-Me parece bien, aunque si yo perdiera, tendría que ser un favor. Como ya te dije no tengo mucho que ofrecerte, a decir verdad. -Sonrió y la miró con algo que se acercaba a la modestia. Ciertamente no tenía muchos bienes materiales a los que apegarse- ...Aunque claro que eso no va a pasar. -Rió con sorna. ¿Qué clase de kelpie sería si perdiera contra aquella señorita?.

Alzó los hombros un par de veces con tal de descontracturarse e inhaló profusamente. Después de todo lo sucedido había olvidado que, desde el principio, estaba muriendo de hambre, cosa que le fue recordada cuando su estómago lanzó un pequeño rugido que, para su fortuna, fue amortiguado al estar sumergido en el agua; aunque el dolor de tenerlo vacío y la debilidad que ésto conllevaba no podían evitarse. De todas maneras lo disimuló tranquilamente, manteniendo esa sonrisa pasiva y la mirada sobre su contrincante, aunque no pudo evitar llevar con lentitud una mano a su abdomen. A pesar de sentirse un poco débil no tenía de qué preocuparse realmente, de todas maneras morir de inanición, no moriría... Y mientras no hiciera más desgaste físico que esa carrera todo estaría bien.

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Re: Acércate, no muerdo. [Priv. Serafina]

Mensaje por Serafina González [NyoSp] el Lun Mayo 14, 2012 12:22 pm

-Tampoco tiene que ser algo material -respondí amablemente, sin percatarme realmente de que mis palabras podían ser mal interpretadas.
Sonreí con complicidad ante su reto.
-Eso lo veremos -canturreé ligeramente competitiva, para luego escuchar un ruido sordo muy, muy tenue bajo el agua. Sin darle mucha importancia, creí que fue un pez (?). Mas, cuando vi que se llevaba el contrario una mano al estómago, comencé a dudar de dicha teoría.
-¿Te encuentras bien? -pregunté algo preocupada.

Aquella zona donde descansaba la mano ajena, me recordó que con la persecución anterior, no había tenido tiempo de cazar, por lo que... no sería tan rápida como hacía momentos acababa de creer... más tarde tendría que salir de nuevo al bosque, esta vez sí a cazar cualquier animalejo.
-Bueno, y ¿cuándo comenzamos? -pregunté de nuevo animada.

(De verdad, lo siento mucho por lo corto, pero es que el salón del manga fue este finde y eso me roba inspi D: )

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Re: Acércate, no muerdo. [Priv. Serafina]

Mensaje por Aclay Dacquel [Filipinas] el Vie Mayo 18, 2012 12:03 pm

Sus cejas se alzaron con una elegante ligereza cuando su cerebro, antes de que pudiera detenerlo, imaginó una alternativa respecto a lo primero que había dicho la española. Tuvo que reprimirse mentalmente para no sonreír con sorna, convenciéndose de que pensar así de una amiga no estaba para nada correcto. Aunque, a medida que pasaba tiempo con aquella interesante muchacha, inconscientemente terminaba por cuestionarse cuál era el concepto de amistad que mantenía con ella.
Siempre había estado al tanto de su propia naturaleza enamoradiza, aunque solía adjudicarla a sus instintos que lo impulsaban a amar a toda fémina que poblara el mundo... para luego devorarla, claro.
Pero el hecho de que algo evitaba que quisiera apropiarse de esa mujer (probablemente su raza, siendo los no-vivos algo terminantemente incomible para él) lo impulsaba a preguntarse hasta dónde llegaría esa amistad. Siempre que sus sentimientos por una mujer se volvían más complicados, era cuando llegaba el momento de "hacerse con ellas", cosa que ahora no podría hacer; por lo que no tenía idea de qué pasaría después.

Tragó en seco y negó con la cabeza para sus propios pensamientos, prefiriendo limitarse a vivir el presente en vez de indagar en posibilidades que probablemente nunca ocurrirían con la ojiesmeralda.
-Mejor que nunca. -Le sonrió con seguridad, al mismo tiempo que en su mente ordenaba de manera estricta callarse a su ruidoso estómago. No tardó en situarse mirando al frente, de espaldas hacia la costa, para posicionarse con tal de comenzar la carrera hacia la orilla contraria.
-¿Preparada? Aunque todavía estás a tiempo de retractarte, querida. -Dejó oír una carcajada taciturna, alzando una mojada mano para hacerse el cabello hacia atrás, despejando así su anguloso y moreno rostro que aún tenía el porte y la jovialidad de cuando hubo tenido veinte años... época que ya ni siquiera recordaba con precisión.

Volvió a ignorar el ligero mareo que apenas logró desorientarlo un poco, apretando los dientes ante el desafío autoimpuesto de llegar a la otra orilla sin desfallecer en el intento. Si hubiera sabido lo que era la anemia, con seguridad se habría dado cuenta de que eso era, probablemente, lo que padecía en ese momento; si es que los de su especie podían portarla, claro.

[No te preocupes, perdón por mi tardanza también.]

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Re: Acércate, no muerdo. [Priv. Serafina]

Mensaje por Serafina González [NyoSp] el Vie Jun 15, 2012 11:49 am

Aún no convencida por su respuesta, me sacó de nuevo de mis pensamientos al activar en mi mente la competitividad que una vez poseí...
Con sensualidad involuntaria, levanté con ligereza mi hombro izquierdo -el cual estaba entre el moreno y yo-, sonreí de lado y le lancé una mirada incitante al reto, tal como habría hecho siendo humana.

-Me temo, querido, que no correrás esa suerte -me salió con una delicadeza y una profundidad esa frase, que fue de las pocas veces en las que consigo notar lo que realmente soy. Un vampiro. La verdad, a estas alturas ya debería estar acostumbrada al cambio drástico que sufrí en mi aspecto y voz, pero aun así, no podía evitar sorprenderme algunas veces.

Volví mi vista al frente, preparándome igualmente. Fijé mi vista en la otra orilla, relajé los hombros y me agazapé muy levemente. Una vez en posición, le miré de reojo, de nuevo sonriendo.

-Cuando quieras... -de nuevo esa extraña sensación de que me ocultaba algo. Tenía un ligero tono blanquecino en la piel, lo cual alimentaba mis dudas sobre si se encontraba bien.

Por segunda vez, me fijé en él. La primera vez que estudié su aspecto, fue únicamente para averiguar qué clase de ente era, y si se trataba de una amenaza, además de para recordar una cara más de ese pequeño pueblo. Sin embargo, esta vez fue diferente. Para cuando me di cuenta ya había estado pasmada unos muy escasos segundos.
Por vez segunda, me fijé atentamente en la tonalidad canela de su piel, en los pómulos levemente marcados, en el mentón pronunciado, en la forma de sus ojos, en el color de los mismo pareciendo lava incandescente flotando dentro del iris, el cabello oscuro alborotado y ya húmedo tras haber estado fuera del agua un rato y, por último en la forma de su cuerpo -al menos la que estaba por encima del nivel del agua, ya que mis principios y mi educación me impedían de mirar más abajo-, con músculos tonificados y, debía reconocer, que bastante atractivo...

Parpadeé varias veces para salir de mis pensamientos. No era propio de mí fijarme así en la gente sin un propósito.
Por suerte, fui discreta al estudiarle y esperé que no se diera cuenta, volviendo mi mirada de nuevo al frente.

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Re: Acércate, no muerdo. [Priv. Serafina]

Mensaje por Aclay Dacquel [Filipinas] el Dom Jun 17, 2012 10:22 pm

-¡Ya!-
Ese eufórico grito acompañado por el "¡Splash!" al adentrarse ágilmente en el agua fueron el anuncio de que la carrera acababa de comenzar. Con un estilo único, mezcla de 'delfín' y 'mariposa', el cuerpo del Kelpie sabía perfectamente cómo amoldarse a la aterciopelada y densa superficie, desenvolviéndose como si él no fuera más que una corriente de agua dentro del lago. Siempre recto, con la técnica del mejor de los nadadores, los incansablemente trabajados músculos de su espalda se tensaban tanto como los de los brazos y muslos, totalmente acostumbrado a trasladarse de esa manera dentro del agua. Después de todo, su especie no era precisamente aficionada a la tierra firme.

Una sonrisa repleta de victoria curvó con galantería sus labios cuando se vio a pocos metros de llegar a la meta, mas aquella mueca tendió a desaparecer cuando, con una horripilante punzada que pareció atravesar sus sienes, tuvo que detenerse al ser ésto seguido por un imperioso mareo. Se sintió repentinamente exhausto, tanto que tuvo que impulsarse con las piernas y chapotear hasta emerger a la superficie para inhalar de manera ruidosa hasta llenar sus pulmones. ¿Desde cuándo le costaba tanto aguantar la respiración? ¡Si se suponía que hasta podía vivir horas así, maldición!.
Pero no había tiempo de maldecir ni quejarse. Su mirada exasperada se dirigió a la meta, apretando los dientes al no sentir las energías como para seguir. Supo de inmediato que aquel cansancio monumental se debía a la pésima alimentación que mantenía desde hacía meses y gruñó con molestia, llevándose las manos a la cabeza en un intento por calmar las punzadas que no cesaban de aturdirlo.
-Supongo que he perdido. -Refunfuñó con molestia, acercándose a la orilla más cercana con ritmo lento, apenas nadando lo suficiente como para mantenerse a flote. Su estómago no tardó en gruñir con estrépito y se mordió el labio inferior, apoyando los brazos apenas estuvo en la costa- Lo siento por esto, no mires si no quieres. -Y, finalmente, emergió del agua para erguirse en toda su altura sobre el lodo y la arena, dejando que las pícaras gotas se deslizaran por su piel hasta tocar el suelo. No se molestó en buscar con la mirada a la vampiresa, sólo dedujo que ésta había ganado el reto, cosa que no hizo más que frustrarlo en demasía; ¿cómo había podido darse el lujo de marearse en medio de una competencia que había asegurado que ganaría?. Su furia pasó de sí mismo al lago, del lago a los estúpidos humanos que no se acercaban a él para ser devorados, y de éstos a aquel maldito cuerpo que le impedía sobrevivir mucho tiempo sin devorar carne fresca.

Ya fuera del lago, caminó con los pies pesados hasta el árbol del cual colgaba su ropa y se la puso con descuido a pesar de estar completamente mojado todavía, cosa que pronto significó un curioso aroma a tela húmeda y ocasionó la transparencia de la camisa blanca que se le pegaba insistentemente a la espalda y al pecho. ¡Como odiaba usar ropa! Era tan jodidamente incómoda y, acostumbrado a su continua desnudez, consideraba inútil ocultar su cuerpo siendo éste tan perfecto y acicalado; pero respetaba la incomodidad que, por alguna razón inentendible para él, le causaba a su acompañante.
Estaba decidido. Afrontaría su castigo por perder y luego iría a la ciudad. Si la comida no venía a él, tendría que ir a buscarla.

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Re: Acércate, no muerdo. [Priv. Serafina]

Mensaje por Serafina González [NyoSp] el Jue Jun 28, 2012 5:11 pm

Atenta como estaba, no me fue difícil seguirle el rítmo. Bajo el agua, los de mi especie no eran precisamente hábiles, pero tampoco eramos unos inútiles. Era capaz de estar a su altura, al mismo nivel, a pesar de que iba a toda la velocidad que podía bajo el agua, hasta que de pronto, una de las veces que miré hacia él para ver cuál de los dos llevaba ventaja, vi que él se había detenido.
Al principio me sorprendí, pero luego me extrañé y nadé hacia él.
-¿Te encuentras bien? -dije en voz ligeramente más alta de lo normal, ya que me encontraba a unos considerables metros de él, ya que estaba en la orilla.

No me di cuenta hasta que salió del agua. De hecho, ni lo intuí cuando me advirtió, tan sólo llegando a reaccionar un par de segundos después, desviando la mirada bastante avergonzada.
Una vez se hubo vestido, volví a dirigir la mirada hacia él, esta vez, con preocupación. Era obvio que me había mentido en un principio y, como era propio y de esperar en mí, también salí del agua. En mi caso, corrí a mi velocidad hasta donde había dejado la ropa. Por suerte, al ir a esa velocidad el viento me secó por encima la humedad de la piel, aunque aún permanecí húmeda. En vez de colocarme toda la ropa -lo cual consistía en un vestido blanco sencillo, similar a los de mi época, los accesorios, como zapatos y demás, y un abrigo rojo que simulaba un vestido mayor que el blanco-, tan sólo me puse el vestido. Sólo entonces me percaté, de que con el agua, la goma de pelo que había estado recogiendo mi cabello toda la noche se había aflojado y dado de sí con la carrera. En resumen, ya no recogería nada hasta que se secase. Con fatiga, me la quité y desenredé el cabello con los dedos a toda prisa y guardé la goma de pelo en uno de los bolsillos laterales del vestido. Me puse los zapatos planos y cómodos de color negro tras limpiarme los pies rápidamente y volví a mi velocidad hasta donde se encontraba el kelpie.
Al estar ya a su lado, coloqué una mano en su hombro e intenté mirarle a la cara.

-Oye... -hablé en voz baja- ¿cuánto hace que no comes?, tienes mala cara... y no disimules más por favor -mi rostro se contrajo involuntariamente con tristeza- soy tu amiga y me preocupo... -entonces recordé algo con lo que sonreí ligeramente, de forma cálida- De hecho, algunas veces, hay que dejar de lado el orgullo, y permitir que te ayuden... -levanté con suavidad mi mano de su hombro y desaparecí en una exhalación. A los pocos segundos, regresé, esta vez portando conmigo el cuerpo sin vida de la chica que "Él" asesinó.
Con delicadeza lo dejé en un lado y me aparté, caminando tras él en dirección hacia un árbol cercano.
-No lo mires como hubieran cazado por ti... piensa que es comida rápida que has encontrado y que yo tan sólo te lo he acercado, pero por favor... no perjudiques tu salud por tu orgullo... -me senté al pie de un árbol y esperé. Siendo realista, esperaba que él se enfadara conmigo, que protestara o algo por el estilo, pero esperaba que al menos entendiera que me preocupaba por su salud...

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Re: Acércate, no muerdo. [Priv. Serafina]

Mensaje por Aclay Dacquel [Filipinas] el Dom Jul 01, 2012 10:24 am

Durante la mayor parte del tiempo se mantuvo con una mano en el pecho, sintiendo por sobre la tela mojada y traslúcida el latir acelerado de su corazón. ¿Hacía cuánto no podía oír sus propios latidos retumbandole en los tímpanos? Rara vez se agitaba; incluso durante la caza, la "pesca" y los engaños permanecía siempre sereno, controlando sus emociones para así poder controlar a los pobres ingenuos que pisaban esas costas. Pero ahora, debido a la posible anemia, ese "tump-tump" atropellado nublaba hasta a sus oídos, lamiéndose los labios de vez en cuando para controlar sus deseos de abalanzarse sobre la contraria y morderla... o masticarse a sí mismo el brazo, lo que fuera con tal de calmar aquel dolor implacable que se sentía como si le hubieran dado un puñetazo en la boca del estómago.

-Sólo un par de semanas, no es nada grave. -Esbozó una sonrisa que dudosamente podría inspirar tranquilidad, tomando en cuenta que, con esa mueca, se veían las marcas que sus propios colmillos le habían dejado en los labios. En realidad sí había comido recientemente, pero él no consideraba a un pedazo de bistec comprado algo que pudiera llenar su estómago. Los de su raza sólo tenían una cosa en su pirámide alimenticia, y no era precisamente carne de vaca.
A pesar de todo no pudo decir nada más pues, antes de poder articular una mísera palabra, la contraria había desaparecido y aparecido en un abrir y cerrar de ojos. Su atención se centró en el cuerpo desplomado a sus pies, entrecerrando los párpados con una mezcla de consternación y desconfianza; ya casi había olvidado que, en un principio, él planeaba ir a buscar a esa mujer luego de que todo estuviese más tranquilo.
Al final, con un suspiro, se arrodilló reacio junto a la mujer evidentemente fallecida, examinándola meticulosamente. -Gracias. No es mi estilo, pero... -Un kelpie debe hacer lo que un kelpie debe hacer. Sería estúpido dejarse desfallecer por ser un caprichoso con la comida y, de vez en cuando, no estaba mal hacer una excepción. Si había podido comer un bistec, podía comerse eso sin mayores problemas.
Se tomó la libertad de empujar el cuerpo hasta dejarlo caer dentro del agua y volvió una mirada hacia la de ojos esmeralda, poniéndose de pie para caminar hacia ella con discreción. -Eres muy atenta, Fina. -Se detuvo cuando estuvo frente a ella, acuclillándose con tal de quedar a su altura.- ¿Cómo es que agradecían las cosas en tu casa...? Ah. -Bastó con que se inclinara un poco hacia adelante para que sus labios, tersos pero decididos, rozaran los contrarios hasta juntarse en un beso corto. Tal vez su memoria estaba fallando un poco y no recordaba que el beso de agradecimiento no era precisamente en la boca. O tal vez sí. -Y ahora... -murmuró luego de separarse con una expresión tan desinteresada como la de siempre, ocultando con esa mueca solemne el hecho de que su corazón daba aún más tumbos que antes- me gustaría que no miraras lo que sigue. -Pidió antes de, con ropa y todo, saltar hacia el agua para dar de una maldita vez con su presa que, gracias a que se había hundido hasta el fondo como el peso muerto que era, le facilitó ocultar su hora del 'desayuno' bajo las aguas oscuras. Como si cientos de pirañas atacasen en lo más profundo del lago, éste se revolvía con ligereza en la superficie.

Luego de unos veinte minutos, su cabeza asomó desde bajo el agua con una sonrisa satisfecha mientras, ocioso, masticaba un pequeño hueso entre sus colmillos.

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Re: Acércate, no muerdo. [Priv. Serafina]

Mensaje por Serafina González [NyoSp] el Sáb Jul 14, 2012 5:27 am

Sonreí al fijar mis orbes desde hace tiempo oscuros -debido a la sed- sobre él, que al parecer, no se había molestado como en veces anteriores conmigo.
Lo que sí me sorprendió, fueron sus palabras. ¿En mi... casa?... lo comprendí un poco tarde...
Mis ojos en respuesta se abrieron ligeramente más, y mis pupilas se dilataron hasta parecer sartenes, además, éstos se oscurecieron un poco más que antes...
Al alejarse, sonreí avergonzada desviando la mirada hacia el suelo. Aún más al notar como su pulso aceleraba y, aproveché que ya estaba bajo el agua, para llevarme una mano a la garganta con amargura.
-En la boca era en Italia... -susurré con voz triste para mí misma.
La garganta me ardía ya que, al fin y al cabo, mi caza se había visto interrumpida por mi creador y, finalmente no había podido cazar nada. Pero eso era lo malo, y peligroso...
Cada latido atolondrado de él, era un martillazo incandescente para mi garganta. Y lo peor de todo...
No quería hacerle daño...

Si hubiera sido buena amiga, me habría marchado sin más, para no darle esperanzas, para en cierto modo hacerle un daño sano y de esa forma que no quisiera acercarse a mi, así no estaría en peligro...
Pero había un detalle importante... era incapaz de hacerle daño... iba en contra de mi forma de ser, hacer algo así. Debería hacerlo de una forma diferente, por lo que tragué en seco y esperé a que emergiera.
Al verle de nuevo, sonreí de forma algo forzada. Me levanté y caminé hasta la orilla donde le esperé. Sería dificil. Muy difícil.
Con la cabeza agachada y la vista azabache fijada en el suelo, hablé con voz temblorosa.
-Tengo... tengo que irme... - en ese momento de tremenda amargura, le miré... y en mis ojos, podía leerse todo lo que esas palabras significaban...

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Re: Acércate, no muerdo. [Priv. Serafina]

Mensaje por Aclay Dacquel [Filipinas] el Dom Jul 15, 2012 12:34 am

La sonrisa victoriosa en su rostro se vio interrumpida tan pronto como sus ojos de oro se fijaron en la contraria; más bien en la expresión que ella portaba en su rostro. Sorprendido por un apretujón en lo más profundo del pecho, entreabrió los labios de tal manera que el huesito calló de entre éstos para sumergirse en el agua.

Sus ojos se entrecerraron con consternación cuando la acongojadora noticia le fue anunciada, mascullando un "no" que no sabía cómo es que había escapado de entre sus labios sin permiso. Confundido por sus propios sentimientos, posó las manos sobre la orilla para mirar tan de cerca como pudo a la más joven.
Esos no eran los ojos que tanto había admirado hacía algunos momentos.
-¿Qué ocurre, Serafina? -No tenía muchos conocimientos respecto a los vampiros (tal como se mencionó antes) pero estaba seguro de que el brusco cambio en la tonalidad los ojos no era nada demasiado normal, ni en ellos ni en cualquier especie existente. Esa mirada tan hermosa había perdido su brillo, pasando de ser un par de preciosas esmeraldas a dos simple guijarros opacos por el paso del tiempo.

Impulsándose con los brazos, salió del agua con el sonido de ésta chorreando por sus ropas ahora transparentes y pegadas al cuerpo acompañando sus movimientos restringidos por la incomodidad de las mismas. Dejándose llevar por sus impulsos como no lo hacía desde hacía (disculpándome la redundancia) muchísimo tiempo atrás, sus músculos se movían solos y sus palabras manaban sin pasar primero por su mente calculadora para ser pensadas. Actuó y habló sin meditarlo, no sabía si por instinto, por simple atolondrado, o por el tremendo temor a que ella desapareciera en un instante para no regresar jamás.
-No te vayas, me niego. -Su mano fría, mojada y ancha tomó la ajena, igual de gélida pero mucho más pequeña y tersa en comparación. -Hacía mucho... que no sentía esto y... por Dios, no sé qué me pasa. -"Yo no soy así", se reprochó durante el breve instante en que frunció el entrecejo, pero pronto volvió a los impulsos cuando su mirada se clavó en la ajena- Quiero que estés conmigo y me digas lo que te pasa, ¿bien?. No puedes... dejarme e irte así como así. -Quizás avergonzado, o tal vez con el orgullo herido (ni él sabría decirlo) terminó por mirar hacia un costado, ceñudo e irritado pero aún sosteniendo firmemente la mano ajena.

Odiaba a esa mujer, a sus ojos, sus labios, su cuerpo, su voz, su todo. Odiaba que tuviera la habilidad de hacerle sentir el corazón a punto de salirse del pecho, ese corazón que había dado por muerto hacía más tiempo del que recordaba. Y, más que nada, odiaba la sensación de dependencia hacia alguien siendo que había sobrevivido más de mil años solo y ahora...
...Y ahora no podía respirar más de cinco minutos sin la fragancia ajena llenando el aire.
La odiaba tanto, tan profundamente, que soltó su mano para tomarla por los hombros sin intenciones de dejarla ir. Y sus labios, con todo el odio del mundo, se acercaron hasta esa boca apetitosa para devorarla en un beso que ya no era del más mínimo agradecimiento, si no que del más puro, noble y... falso de los odios.
Porque eso no era odio.
Solamente un amor odioso.

Un amor tan odioso que no temió morderse el labio inferior para que su sangre añeja y espesa comenzara a brotar con lentitud, intentando con aquello la más ruin de sus tácticas. De verdad no quería quedarse solo otra vez.

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