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Porque las chicas también juegan. [Priv. Pedro Ortuzar]

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Porque las chicas también juegan. [Priv. Pedro Ortuzar]

Mensaje por Invitado el Jue Nov 10, 2011 4:25 pm

-¡GOL!

Una sonrisa victoriosa surcó sus labios y alzó una mano para secar el sudor de su frente con un ademán descuidado. Trotes llenos de energía hacían eco en la descuidada cancha en medio de la nada, rodeada por una arboleda tan frondosa que le otorgaba tranquilidad e intimidad a la de hebras azabaches, siendo mecidas las copas por el frío viento y dejando oír a la morena la terapéutica música de las hojas rozándose. Desde que había encontrado aquel solitario y lejano espacio pasaba menos tiempo metida en ese silencioso orfanato en espera de criaturas que cazar. Y es que, si no encontraba algo que hacer, terminaría dándole un ataque de nervios ante la frustración de no encontrar presa alguna y el aburrimiento de la monotonía. Ahora, si bien aún le disgustaba el hecho de no haber encontrado todavía ningún ente que atrapar, tenía una pequeña terapia: El deporte; porque todo tipo de actividad física le apasionaba, no solo las artes marciales que había aprendido a una edad muy temprana.

Esquivaba los pequeños montículos de tierra y pasto que dejaban notar que la cancha no era demasiado concurrida, siguiendo la pelota vieja pero meticulosamente emparchada. Aunque no era demasiado divertido jugar sola, aún así el simple hecho de correr y patear algo significaba un gran desahogo, y una sana forma de pasar el tiempo. Además, tenía las optimistas esperanzas de que, tal vez, de entre los árboles podría salir algún ente dispuesto a darle pelea (porque ella no sueña con un príncipe azul, si no con encontrar cosas que destrozar). Y aunque sólo contaba con unas zapatillas deportivas gastadas, unos shorts negros y una sudadera blanca, sin sitio donde guardar siquiera un pequeño cuchillo, estaba dispuesta a dar pelea con sus puños y piernas. ¿Qué clase de cazadora sería si indispensablemente tuviera que valerse de sus armas? ¡Una muy penosa, sin duda!.

Apretó los dientes y concentró toda su fuerza en su pierna derecha, dando una patada con tal fuerza que la pelota salió volando más allá de los límites de la cancha. -Mierda. -Bufó, arremangándose la sudadera y acomodándose los shorts para encaminarse a paso tranquilo hacia un matorral en el que, suponía, estaba su balón perdido.

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Re: Porque las chicas también juegan. [Priv. Pedro Ortuzar]

Mensaje por Invitado el Miér Dic 21, 2011 5:16 pm

Sentaba bien hacer el vago de vez en cuando. Era relajante arrojarse al suelo, mirar al cielo y pensar en lo bueno que era no tener preocupaciones. Su vida como nuevo pobre esforzado era divertida, agotadora, pero llena de sorpresa impensables para alguien de vida sencilla. Trabajando como un reverendo esclavo había aprendido muchas cosas útiles, como por ejemplo: Que era más fácil lavar la vajilla engrasada con agua hirviendo que con tibia.

Pero así de relajada también lo era de solitaria, desde que había llegado que vivía solo. Quizás si se compraba una mascota…

Negó con la cabeza, no tenía tiempo ni dinero para cuidar ni de si mismo, mucho menos pensar en un lindo cachorrito o gatito. Aunque un hámster podría ser la solución. Era un hecho, se debatiría todo lo que quedara de día al respecto.

Eso hubiera hecho de no ser porque la voz de una chica lo desconcentro. Un hombre definitivamente tenía muchas distracciones. Se preguntaba si estaba sola…oh no, una dama sola era un peligro, posiblemente tendría que hacer el sacrificio de escoltarla caballerosamente y…

-Oush, conshasumadre-Quejo sintiendo como un ataque terrorista amenazaba su vida, se reincorporo inmediatamente sobándose la nariz ¿De donde chucha había salido manso proyectil? Tenía suerte de que la roca no le hubiera partido el rostro-¿Eh?-Pedro no pudo evitar abrir sus serios ojos ante la sorpresa de que tremendo golpe hubiera sido solo un simple balón de futbol. Cerró un ojo y se puso de pie tomándolo entre sus manos.

-Pero quien…-Entonces vio a la fiera, era la chinita de la boda. Trago en seco haciendo un sobreesfuerzo en ignorar el dolor-Ah eras tu la que gritaba sus anotaciones entonces. No me imagine que nos volveríamos a ver tan pronto-Murmuro mientras le entregaba la pelota ocultando el gusto que le daba, le había caido bien aunque no podía decir que ella sintiera lo mismo-En toda mi vida no e visto fuerza más brutal. Serías muy buena en el remo-

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Re: Porque las chicas también juegan. [Priv. Pedro Ortuzar]

Mensaje por Invitado el Miér Dic 21, 2011 6:15 pm

-Me c... en la... -Los pequeños cortes abriendo su piel expuesta y tironeando con maña de su ropa no eran precisamente lo mejor para apaciguar su explosivo humor. Con la pelota habiendo caído detrás de matorrales y, entre ellos, un voluminoso rosal, se daba cuenta de que había sido una muy terca decisión acortar el camino cruzándolo directamente en vez de rodearlo. Y cuando por fín logró llegar al otro lado, dicho pensamiento se reafirmó: No se habría encontrado tan bruscamente con una persona de haber aparecido por atrás y no de en medio de las plantas. Tal fue el susto que se llevó, que terminó dando un respingo y alzando un puño con toda la disposición de atacar.

-...¿Y tú qué mierda haces aquí? -El rostro de rasgos llamativos (para ella) estaba registrado en su cerebro. Y aunque no lo ubicaba del todo, algo hacía que le cayera mal como todos los seres humanos en la faz de la tierra. Una de sus finas cejas se arqueó al ver su pelota en manos contrarias, procediendo a fruncir el entrecejo con una notable molestia al momento en que bajaba el raspado brazo tras un corto titubeo. Adiós paz, adiós soledad. Hola, desconocido que le daba una charla que no tenía intenciones de responder y que, de hecho, simplemente ameritó un encogimiento de hombros y un pequeño bufido de desdén por parte de la morena.
Pero cuando extendió las manos con intenciones de tomar el balón para poder regresar a su solitario juego, reparó en la rojiza marca que 'decoraba' el rostro impropio, torciendo la boca en una mueca de disgusto cuando, hilando los hechos, llegó a una conclusión que temía fuera certera. -¿Te di? -Cuestionó en voz baja, volviendo a arremangar, con expresión huraña, una de las mangas caídas de su sudadera (la cual en ese momento bendecía por resultar ser bastante larga y extensa, ya que no le agradaba en lo más mínimo presentarse frente a un tipo casi desconocido con shorts tan justos e indiscretos). De todas maneras, la seguridad de que podría fácilmente noquear al sudamericano si intentaba alguna mínima cosa contra ella era verdaderamente tranquilizadora. Y sí que era capaz de ello.

Bueno, en realidad con esa marca roja en el rostro y algo que daba la impresión de ser sangre en su nariz, el castaño no le inspiraba mucho temor a decir verdad.

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Re: Porque las chicas también juegan. [Priv. Pedro Ortuzar]

Mensaje por Invitado el Mar Ene 03, 2012 10:02 pm

Tenía la ligera impresión de que no le daba mucho gusto verle, además al parecer tenía toda la razón cuando creía que no le agradaba del todo a la chica. Solo se requería de dos dedos de frente para interpretar tales gestos como los de molestia total, se preguntaba que había hecho para ganar su desprecio de esa forma.

Bueno, no es como si su forma de actuar le amargara la existencia. Aunque parecía totalmente rehacía a querer formar una agradable conversación Pedro no se corto aun con aquel mal humor saliendo a chispazos de la chinita y continuo hablando aunque pareciera hacerlo con una pared. Le pregunto cosas triviales, desde como estaba a como había llegado a tal lugar...

-Ah, si. Estaba en el lugar y el momento equivocado-No sonrío, pero hubiera sido bueno hacerlo. Pudiera ser que una de las razones por las que no le agradaba a ella fuera por su poca capacidad para ser alegre. A las niñas les gustaban los chicos felices...oh al menos así era en su antigua ciudad.

-Me agrada ver que aquí también hay chicas que jueguen fútbol. Allá en Valdivia (Mi ciudad natal) Es usual que lo hagan, junto al remo y el rugby-Comento nuevamente al aire entregándole la pelota.

-Jugamos a 3 goles?-Propuso como si nada-Podríamos apostar para hacerlo interesante-No estaba seguro si ella aceptaría, por un lado quizás la idea de derrotar a un hombre le parecería atractivo (lastima que no fuera muy complicado...no era tan bueno con la pelota) o pudiera ser que le rechazara por la misma razón, aún así se mantuvo esperanzado, era mucho mejor estar con alguien que mirar al cielo en completa soledad.


Última edición por Pedro Ortuzar B. (Vald) el Miér Ene 04, 2012 4:38 pm, editado 1 vez

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Re: Porque las chicas también juegan. [Priv. Pedro Ortuzar]

Mensaje por Invitado el Miér Ene 04, 2012 8:13 am

Y el muchacho seguía hablando, hablando y hablando como si no hubiese un mañana ni notase la firme expresión de seriedad en la cara de la vietnamita. ¿Qué hacía para atraer a ese tipo de personas? Y, más extraño aún, ¿por qué ese chico se mostraba amigable con alguien como ella?. Recordaba que por culpa de su propio carácter podía contar a sus amigos con los dedos de una mano y, al contrario que en su infancia, ahora la gente se le acercaba como si nada. Paralela a los pensamientos del chileno, se preguntó si en realidad a la gente no le gustaban más las chicas sonrientes y agraciadas a las que eran... bueno, a las que no lo eran.

Siseó otro de sus pesados suspiros y por enésima vez arremangó su ancha sudadera, extendiendo los brazos para tomar, finalmente, la demacrada pero útil pelota. -¿Usual? -Cuestionó en voz baja, clavando la oscura mirada en sus propias manos antes de encogerse de hombros, pensativa- En Vietnam parecen sólo pensar en las artes marciales. -Comentó como si, hablando más bien para sí misma, cerrara un pensamiento en su cabeza.

Su mirada se alzó cuando, estando dispuesta a marcharse después de haber recuperado el balón, la propuesta del americano llegó a sus oídos. Dudó por un momento, debatiéndose entre mantener su apacible soledad o intentar, con todo el esfuerzo del mundo, abrirse a las posibilidades de entretenerse con alguien más (por más absurdo que sonara para sus adentros). Chasqueó la lengua y clavó la mirada en los ojos ajenos, esbozando una sonrisa tan pequeña que casi parecía forzada. Tal vez, y sólo tal vez, ya era hora de darse una oportunidad para ver qué podría salir de un intento de 'sociabilizar'.
-No llores cuando pierdas. -Fue lo único que murmuró antes de adoptar nuevamente la expresión de siempre y darse la media vuelta para volver con pasos firmes camino a la cancha, esta vez prefiriendo rodear los matorrales para no acabar rasgándose más de lo que ya estaba. Quizás resultaba algo bueno de ese intento de abrirse a alguien. Y si no, bueno, ya estaba más que acostumbrada a permanecer sola.

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Re: Porque las chicas también juegan. [Priv. Pedro Ortuzar]

Mensaje por Invitado el Miér Ene 04, 2012 4:37 pm

-¿No eres china?-Ladeo la cabeza completamente sorprendido por aquella nueva información. Ahora no sabía como mencionarla en sus pensamientos. Decir “Chinita” era un gesto dulce y sonaba más cómodo para el, pero “vietnamita” no es que fuera prejuicioso, pero lo primero que se le venia a la mente era café y gorros que le recordaban a Rayden de Mortal Kombat. Ahora que lo analizaba bien si llegaba a cabrearla esta podría partirle las piernas y dejarlo listo para ser miembro de la Teletón. Trago en seco, se defendería en tal caso aunque fuera una mujer, pero nadie que tuviera cero conocimientos en lucha podría salir muy bien parado.

Quiso no darle mucha importancia, en especial porque parecía a punto de rechazar su oferta. Pero a lo poco tenía un rostro de arrepentimiento. O al menos eso pudo deducir al ver que casi se le resquebrajaba la cara al forzar una sonrisa que se le hizo tan macabra que la asocio al mismísimo anticristo. Él tenía problemas de expresión, pero ella claramente le superaba por mucho. Aún así se alegro por dentro de que no le rechazara.

-Descuida. Supongo que podrás consolarme si me vences-Dijo de forma más humilde, pero igual con cierto aire presumido que escondió entre cada palabra. A diferencia de ella paso directamente, estaba más que acostumbrado a ese tipo de matorrales y varios rasmillones no significaban nada para el, además su abuela solía decir que quitaban el mal de ojo.

A tales alturas ya se había olvidado del peligro con el que la había asociado…pobre…

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Re: Porque las chicas también juegan. [Priv. Pedro Ortuzar]

Mensaje por Invitado el Miér Ene 04, 2012 5:16 pm

Sus ojos se pusieron en blanco cuando aquel apodo hizo eco en lo profundo de su mente. "Chinita". Pfft, ¡Chinita! ¡Ella no parecía una maldita China, no tenía los ojos entrecerrados todo el día como si viviera dentro de una tormenta de arena, ni era miserablemente enana! Malditos occidentales con nula capacidad de observación que decían que todos los asiáticos eran iguales. ¡Si los que parecían todos clones eran ellos!- Tsk... -Respiró muy, muy profundamente para apaciguar las irrefrenables ganas de patear a su interlocutor y optó por continuar calmadamente su camino hacia la cancha, maldiciendo tan solo entre dientes.

Su molestia se calmó un poco cuando el viento frío acarició su rostro, fijando la mirada en las copas de los árboles siendo mecidas por el viento. Y frente a ella, la interminable cancha de fútbol en la que podría desquitarse con el chileno y dejar llevar su competitividad al extremo.
Una vez se dio la media vuelta para encarar a su nueva compañía, habló con las cejas en alto y una sonrisa bastante más natural a comparación con la anterior, pero esta vez con cierta maldad impregnada en la mueca- ¿Qué piensas apostar? -Sólo en ese momento reparó respecto a que todavía no sabía su nombre, a lo que masculló más por cortesía que por interés, esperando que luego de eso el castaño le devolviera la presentación- Soy Hahn, por cierto. -Bastó un ademán de la mano para correr el flequillo que molestaba uno de sus ojos y llevó la otra a su cintura, clavando la oscura mirada sobre su acompañante. Casi sintió pena por él cuando repasó su complexión con la mirada, planteándose el deber de ser leve cuando comenzara el juego. Aunque claro, ser leve no significaba estar dispuesta a perder.

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Re: Porque las chicas también juegan. [Priv. Pedro Ortuzar]

Mensaje por Invitado el Vie Ene 06, 2012 6:11 pm

Era una muy buena pregunta. Al ser un caballero innato (?) no estaba muy seguro de que era correcto apostar. No quería que nada de lo que dijera fuera malinterpretado por la chi...vietnamita, ni tampoco algo que la pudiera humillar, así que se tomo un tiempo antes de contestar. Al no tenerse una fe al cien por cierto al tratarse de algo que no era su fuerte no quería arrojarse a la hoguera solo para impresionar.

-Veamos, quien gane tendrá al otro de chacha por una semana ¿Te parece un precio justo por la derrota?-Alzo una ceja sacando de su bolsillo la navaja que siempre solía cargar con el para dejarla en el suelo. No quería caer y causar un feo accidente consigo mismo-Aunque si tienes una idea mejor soy todo oídos-
No era una mala oferta, si él ganaba podría tener a una linda nana quien le cocinara erizos con piure (?) Era feo asociar a las mujeres a la cocina, pero la sola idea (posiblemente equivocada) le daba fuerzas para entregarse al juego con mayor ánimo.

-Un gusto Hahn-No lo pronuncio del todo bien, pero al menos no lo olvidaría. Se sentía algo decepcionado había jurado por su forma de actuar que su nombre era María Viola Teresita del niño Jesus, pero en fin...no todo el tiempo se podía ser un buen adivino.

-Pedro Ortuzar-Se señalo aunque en una oportunidad ya le había dicho su nombre-Pero no me siento muy a gusto con ese nombre. Así que espero que puedas decirme "Kuns"-

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Re: Porque las chicas también juegan. [Priv. Pedro Ortuzar]

Mensaje por Invitado el Sáb Ene 07, 2012 10:11 am

Sus ojos se abrieron con sorpresa y una carcajada (involuntaria, por supuesto) escapó de entre sus labios, burlona. Debía admitir que era una apuesta bastante arriesgada... Para el chileno, claro, pues tenía certeza de que no iba a perder bajo ninguna circunstancia- ¿En serio quieres ser mi sirviente por una semana? -La sonrisa torcida permaneció en su rostro, quizá más maligna que la del diablo mismo. Si bien no tenía la necesidad de alguien que hiciera las cosas por ella y ciertamente la idea de ser acompañada durante una semana por ese muchacho no resultaba tentadora ni realmente grata, el impulso de la competitividad le ganó. Cuando ganara se conformaría con la cara de derrotado del chico y, seguramente, terminaría anulando la apuesta. ¿Qué podría hacer él por ella, además? ¿Acarrear todas sus armas a todo lugar donde fuera para cazar? ¿Prepararle el café? Para su fortuna desde muy pequeña había aprendido a ser autosuficiente, llegando a molestarse ante cualquier intento de ser ayudada.

Sus facciones recuperaron la seriedad natural en éstas cuando el americano mencionó su nombre, sonándole ligeramente a pesar de que en el primer encuentro no le había prestado ni la más mínima atención. -Kuns -Masculló en voz baja como para plasmarlo en su pésima memoria para los nombres. -Bien, Kuns, ¿empezamos? Estoy saboreando la victoria. -De nuevo alzó sus labios en una media sonrisa, a pesar de que la seriedad se mantuviera en su mirada. Sentía raros los músculos de su rostro al estar tan poco acostumbrada a gesticular, ya que, o siempre estaba sola, o cuando tenía compañía sólo dejaba ver esa expresión fría o esa sonrisa a medias que ni siquiera era de sincera felicidad. La última vez que había reído o, cuanto menos, estado sinceramente a gusto, había sido estando con sus familiares que ahora se encontraban a miles de kilómetros de distancia.

Bufó en voz baja para espantar sus propios pensamientos y dejó la pelota en el suelo, pisándola con soberbia para indicar el comienzo del juego.

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Re: Porque las chicas también juegan. [Priv. Pedro Ortuzar]

Mensaje por Invitado el Lun Ene 09, 2012 1:53 pm

Podría ser su sirviente-mascota (?) por mucho más de una semana, era un gusto tener compañía femenina aunque estuviera haciendo el papel de mayordomo, pero aunque pensó de esa forma tan solo alzo los hombros con indiferencia, no dándole mucho tino al tema, ya que parecía demasiado segura de que sería la vencedora. Pudiera ser que no fuera el chico maravilla, pero no era del tipo que se rendía con facilidad y aunque no tuviera muchas esperanzas en la victoria y la idea de tener compañía por unos días fuera tentadora no se iba a dejar ganar así como así.

-No te vayas a quedar con gusto a poco en la boca-Fue lo último que dijo antes de acercarse con rapidez y arrebatarle la pelota, corrió inmediatamente al sentido contrario alejándose lo más posible de ella. Como su equilibrio y dominio con los pies no era muy bueno decidió que lo mejor era continuar con libertad hasta la cancha, por lo que la rompió hasta un poco más allá de la línea de campo.

Como hombre que era (?) no podía concentrarse en la chi...vietnamita y la pelota a la vez, por lo que tan solo fijo sus ojos en la segunda, pero al no fijarse demasiado bien por donde iba tropezó con sus propios pies. Evito por poco caer contra el suelo, pero en el intento se torció un poco el pie izquierdo.

-Mierda-Quejo por lo bajo con aquel acostumbrado tono que denotaba su innata mala suerte. Aquello podría costarle el perder la apuesta.

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Re: Porque las chicas también juegan. [Priv. Pedro Ortuzar]

Mensaje por Invitado el Lun Ene 09, 2012 3:40 pm

Su cerebro reaccionó unos segundos después de notar que la pelota ya no estaba bajo su pie, bajando la ceñuda mirada con un deje de sorpresa antes de alzarla, esta vez, con una de sus torcidas sonrisas condimentando su expresión. Juró por lo bajo antes de comenzar a correr tras su objeto robado con toda la disposición de recuperarlo, segurísima de que no sería ningún problema hacerlo.

Con todos los años de cazar seres escurridizos, perseguirlos por horas y demás, era obvio que estaba en muy buen estado físico aunque su complexión pequeña y delgada no concordara demasiado con ello. Sin embargo sí podía notarse en la rapidez de sus piernas y la aerodinámica manera en que se enarcaba ligeramente para llegar, en cuestión de segundos, a un lado del chileno. Cuando estaba virando para arrinconarlo y quitarle de una vez la pelota, el traspié del contrario llamó su atención, deteniéndose de a poco al oír su queja; sin embargo, reticente ante la reacción de su acompañante, prefirió simplemente robarle la pelota durante aquella oportunidad y comenzar a correr hacia el arco contrario tan rápido como había llegado. Sinceramente no estaba dispuesta a ser sirviente de nadie, mucho menos de ese chico a quien conocía poco y nada, por lo que no lo pensó ni dos veces antes de patear con fuerza el balón para fulminar al arco con éste, marcando así su primer gol.

Suspiró y terminó virándose para mirar al americano con las cejas en alto, con una expresión que, si bien no demostraba ni la más mínima preocupación, sí dejaba notar cierto interés por su estado. -Torpe. -Susurró antes de alzar la voz para gritarle desde su lugar, acomodándose el flequillo con un grácil ademán- ¿Te rindes? No quiero jugar contra un niñito herido.

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Re: Porque las chicas también juegan. [Priv. Pedro Ortuzar]

Mensaje por Invitado el Jue Ene 12, 2012 12:14 pm

Aunque se había planteado muy severamente la idea de que la victoria era lejana para él, no estaba psicológicamente preparado para que una chica tan menuda y aparentemente frágil le hubiera restregado reverendo golazo en el mínimo tiempo. Era algo que le bajaría la autoestima a cualquier hombre común y derecho.

“No merezco tener pene” Pensó para sus adentros viéndose a sí mismo tan vulnerable ante la chi…vietnamita. Y más aún imaginándosela dentro se su cabeza pisoteándolo y riendo malévolamente con un marcados que decía tres a cero, incluso se dio el lujo de incluir una música pérfida de fondo.

…Y esa fue la gota que repleto su vaso de whisky

-No, no fue la gran cosa-Mintió limpiándose los pantalones y no olvidando ser cortés por más que se muriera de ganas de gritar mis groserías al viento. Retomo el partido de inmediato o…la lucha por ganarle, ya era un asunto de dignidad masculina (!?)

Corrió ignorando la molestia de su pie, al transcurrir un par de metros ya se había acostumbrado a la pequeña puntada y logro ignorarla con facilidad, se acerco nuevamente y cruzando sus largos pies (A los cuales por fin les encontraba utilidad aparte de hacerlo tropezar cada dos por tres…) le arrebato la pelota, pero esta vez no cayó en el error de reventarla contra el otro lado de la cancha, la llevo con cuidado interponiendo su cuerpo cada vez que ella quisiera acercarse y antes de que pudiera arrebatarle la pelota la pateo con fuerza. Esta reboto contra el palo superior del arco y tuvo que hacer un esfuerzo extra para atraparla nuevamente y golpearla anotando por fin un gol luego de tanto suplicio, aunque a poco de errarle por la esquina derecha.

-Uno a uno-Suspiro más relajado de ver que no era tan imposible como parecía.

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Re: Porque las chicas también juegan. [Priv. Pedro Ortuzar]

Mensaje por Invitado el Vie Ene 13, 2012 12:26 pm

Una de sus finas cejas se arqueó, observando con curiosidad a su terco acompañante. Sabía por experiencia que las torceduras de pie o tobillo podían llegar a ser, más que molestas, realmente tortuosas; y por ello mismo pensó que el juego terminaría en ese instante.
Pero para su sorpresa, dejó de sentir la pelota bajo su pie (tal como cuando había comenzado el juego) y, según la expresión de su rostro, dicha acción no le pareció nada bien.

Cuando el castaño se dio a la fuga no tardó en ir tras él, siendo bloqueada constantemente por el cuerpo ajeno. Y aunque le habría encantado darle una patada justo en la canilla, se compadeció de él al saberlo herido y suponer, de forma certera, que sólo estaba aguantando el dolor para afirmar un poco su masculinidad. ¿Por qué los hombres tenían que ser tan raros y tercos?.
Cuando estaba a centímetros de quitarle la pelota, ésta salió de su alcance al ser fuertemente pateada hacia el arco, dejando oír una risotada de burla cuando vio que rebotó a poco de hacer travesaño. Una risotada que fue seguida por un gruñido venido del inframundo cuando, siendo atrapada de nueva cuenta, la pelota finalmente marcó un gol en su contra.
-Pura suerte. -Refunfuñó consternada mientras se detenía un momento para, tomando los extremos de su sudadera, quitársela con rapidez y lanzarla a un lado de la cancha, quedándose simplemente con su camiseta de mangas largas azul marino y sus shorts. A pesar del clima fresco, con el ejercicio comenzaba a acalorarse terriblemente.

Tras dedicar una mirada furtiva a su acompañante, no tardó en hacerse con la pelota, esta vez dejando de lado todo pensamiento piadoso que insinuara cruzar por su mente, ya que no estaba dispuesta a dejarse ganar ni mucho menos a hacer de niñera para ese chico que quien sabe qué podría pedirle. Dando patadas cortas al balón para tenerla a su alcance avanzó con rapidez, aunque no le era fácil bloquear los intentos contrarios de arrebatársela debido a que, con su cuerpo menudo y notoriamente más pequeño que el contrario, resultaba difícil alejar a su rival de la pelota.

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Re: Porque las chicas también juegan. [Priv. Pedro Ortuzar]

Mensaje por Invitado el Jue Ene 19, 2012 8:12 pm

-¿Suerte? El que se pica ojo se come, fue un gol en buena ley. Admite que no lo viste venir-Aunque haya sido de suerte o no, era un gol, uno que le dejaba más cerca de tener a su propia esclava sepsual chacha para que le fregara los platos y le preparara una deliciosa cena como las que solía hacer su querida y difunta madre. No había necesidad de provocarle, pero la sola idea de que cometiera un error por estar refunfuñando le hacían querer meter el dedo profundamente en la herida.


Por estar babeando mientras fantaseaba con un caldillo de congrio la pelota le fue nuevamente arrebatada, pero ahora ya sabia como actuaba la chica y como tenía que moverse exactamente. Aún no podía arrebatarle de primeras el balón, pero por lo menos sabia como arrinconarla, con una complexión tan delgada era fácil ver como se movería desde la altura.


Vio que peligraba demasiado sin dar un paso seguro, por lo que se alejo un poco de ella mientras planeaba una buena forma de bloquearle. Como era demasiado ágil para el se interpuso en el arco antes de que pudiera hacer algo y ya de frente pudo planear un buen movimiento. No habían aclarado regla alguna en el inicio del partido, por lo que las reglas del fútbol no tenían valides alguna.


Adelanto uno de sus largos pies y le quito el balón, le hizo tijera para que ella no pudiera hacer uno de sus buenos movimientos y quitarle su minuto de gloria, con la pelota detrás de sus pies la pateo con el tobillo izquierdo y esta paso por sobre la cabeza de Kim.


Nunca imagino que podría funcionar, excelente, podría presumir de ello más tarde.


Retomo el camino contrario con toda la velocidad que sus piernas le daban sintiendo que la furia de una chica podría venir detrás de el, su instinto le dijo entonces que pateara, aunque estuviera cercano a una de las esquinas tenía que hacerlo, no dudo y lo hizo cerrando un ojo por los repentinos nervios. Pero al abrirlo se había dado cuenta de que la pelota había calzado en el arco. Se dirigió a Kim entonces con una media sonrisa en la cara, hacia mucho que no se sentía así.


-Si, creo que tienes razón. Algo de suerte hay en todo esto-Comento de forma entrecortada, estaba un poco cansado, más que nada acalorado. Ya tenía unas pequeñas gotas de sudor adornando su cien por debajo de su cabello. Opto por quitarse el polerón y quedar con una playera negra con un mensaje que decía “Protejamos al cisne de cuello negro”

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Re: Porque las chicas también juegan. [Priv. Pedro Ortuzar]

Mensaje por Invitado el Vie Ene 27, 2012 10:24 am

No se lo esperaba. Realmente no había tenido en consideración la posibilidad de ser tan vilmente pisoteada por ese niño alfeñique que, además de irritante, estaba comenzando a resultarle tremendamente insoportable con cada vez que le restregaba en la cara su ya casi victoria. ¡Y no es que fuera mala perdedora! ¡P-Pero... perder contra ese chico era inimaginable en un principio!

Cuando fue bloqueada por el contrario fue como si el tiempo se hubiera detenido, sin poder comprender del todo el movimiento y, por ello, dificultándosele cualquier intento de evitar el gol. Por ello, anonadada, tardó varios segundos antes de poder reaccionar y salir corriendo detrás del chileno... y cuando apenas emprendió la marcha, ya era demasiado tarde: El segundo gol había sido marcado en su contra.
Maldijo en voz baja, apretando tanto dientes como puños mientras caminaba hacia el arco para, antes de dirigirle siquiera una furibunda mirada al americano, ir a agarrar la pelota.
-¡Eres un tramposo! -Refunfuñó, dejando el balón en el suelo y poniendo un pie sobre éste. Si, estaba al borde de un arranque de ira porque, por un lado, no soportaba perder, y por el otro, se sentía vilmente humillada- ¡Aunque no hayamos acordado las reglas eso...! ¡Eso no fue justo, agh! -Y pateó la pelota con molestia, descargando toda su rabia en ésta para no terminar soltando un golpe contra el chileno. Pero no reparó en que, estando tan cerca de su propio arco...

...Gol en contra. Mierda, mierda, mierda.

Miró de reojo al arco, rogando que la pelota hubiera dado contra una de las esquinas o, por lo menos, hubiera hecho travesaño. Pero no, ahí estaba, burlándose de ella desde dentro. Hija de puta.
No quería voltearse para mirar a su acompañante.- Si dices una sola puta cosa... -frunció el ceño- ...juro que te voy a matar.

Si, tal vez si era un poco mal perdedora.

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Re: Porque las chicas también juegan. [Priv. Pedro Ortuzar]

Mensaje por Pedro Ortuzar B. (Vald) el Dom Mar 18, 2012 6:44 pm

-No es mi culpa no haber acordado las reglas. De ser así no jugaríamos de a dos-Levanto el dedo indice y medio en señal de inteligencia casi como si hubiera descubierto la pólvora. De una forma extraña era un genio, quizás podría estudiar derecho, era muy bueno encontrando faltas ridículas como esa.

Cuando lanzo el fuerte pelotazo temió que la pelota se desintegrara en el aire y todo quedara en un vil empate (verso sin mayor esfuerzo, ja...ahora era poeta) pero no pudo creer su suerte, casi lanzo una enorme sonrisa, pero en vez de eso disimulo una mirada de incredulidad sumado a un fuerte mordisco a su lengua para no explotar en carcajadas. Hizo un gran esfuerzo, sobretodo por aquella amenaza, pero no pudo aguantar y tuvo que sujetarse el estomago mientras eclosionaba de la risa.

-Eres una perdedora-No pudo evitar decir siendo que era algo descortés de su parte. Con tanta risa contenida por mucho tiempo casi sentía que parte de sus entrañas se le saldrían por la boca y que harían de su divertido momento una escena sacada de una película de terror. Y si no lo hacía eso, la chi....vietnamita si lo haría.

-Esta bien...ya...estoy....listo. Ya me recupere-Dijo finalmente retomando la compostura seria desde donde podía evitando recordar aquel epic fail-Esto cuenta como un gol y siendo yo el ganador y tu mi esclava-chacha (?) mi primera orden es que no me asesines despiadadamente y de ninguna otra forma-Sentencio.


(Ahora que recupere mi cuenta pude contestar xD)

Pedro Ortuzar B. (Vald)
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Re: Porque las chicas también juegan. [Priv. Pedro Ortuzar]

Mensaje por Invitado el Lun Mar 19, 2012 12:32 pm

Su rostro, que habitualmente tenía una expresión fría y desinteresada, esta vez comenzaba a encenderse lentamente en un tortuoso y vergonzoso sonrojo digno de un día de verano con 40ºC. Pero no, no era uno de esos sonrojos típicos en las colegialas mientras murmuran lo bueno que está ese chico del curso superior; más bien se veía como la creciente ira plasmada en sus mejillas de porcelana, ese aviso de que sus instintos asesinos están encendiéndose en ese preciso momento.

Fue girándose lentamente mientras escuchaba las burlonas carcajadas originadas por su propio fallo, casi poniendo los ojos en blanco y apretando los puños hasta clavarse las uñas en la carne para controlar la histeria y los irrefrenables deseos de hacer a ese crío estamparse contra la tierra con un puñetazo en la nuca. No supo cómo es que aguantó sin hacer caso a sus impulsos homicidas hasta que las risas desaparecieran, pero su expresión rígida, irritada e iracunda demostraba que no había sido una tarea fácil. Incluso sólo se dio cuenta de que tenía un puño levantado en posición de estamparse contra el rostro ajeno cuando recibió la orden de no matarlo lenta y dolorosamente.

Maldito sentido del honor que le impedía mandar toda esa apuesta a la mismísima mierda.

-Asqueroso intento de hombre -farfulló, rechinando los dientes y llevándose las manos hacia la cintura, estrechando ésta fuertemente para mantener las manos allí y evitar que se fueran "solas" hacia el ajeno para agredirlo de alguna manera. -Vas a arrepentirte de toda esta mierda. -Sentenció por lo bajo, dedicándole una mirada rabiosa y libremente asesina.
Cumpliría con el jodido "contrato", claro que sí, pero se encargaría de que ese niño no quisiera apostar nunca más en toda su vida.

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Re: Porque las chicas también juegan. [Priv. Pedro Ortuzar]

Mensaje por Pedro Ortuzar B. (Vald) el Mar Mar 20, 2012 8:07 pm

Al parecer sería inútil el querer caerle bien. No era del tipo rogador aunque si había dejado su dignidad una vez para ser de ese tipo de hombre, pero ya no eran los mismos tiempos y no existía ningún lazo que ameritara volver a ser así. Así que no tomo muy enserio sus palabras, solo paso de ellas como si no hubiera dicho nada ofensivo.

-Realmente espero que no-Contesto a lo último dicho por ella. A pesar de su furia estaba contento, tendría dos manos más para sus planes, las cosas serían más rápidas de aquella forma-Por hoy, te dejare en paz-Comento casi con cansancio aunque no hubiese sido mucho el ejercicio. Miro su reloj, aún había muchas cosas que hacer, buscar materiales, pedirlos en las diferentes tiendas, pedir favores de un lado a otro entre miles de asuntos más que atender. Ya había haraganeado demasiado.

-Pero mañana quiero verte en la bahía a las seis de la mañana. Es una orden que estés allí y que seas puntual-De forma seria y casi severa le dio su segunda orden. Vaya, era un rey entre los insectos, cuanto poder…

No estaba seguro de que le hiciera caso, era un poco tonto en no tenerle vigilada, pero tampoco podía obligarle, ella misma vería cuan valioso era su honor y su palabra.

-Ya es tarde para mí. Así que nos vemos en la madrugada-No le dejo decir nada ni siquiera ponerse más roja de lo que ya estaba, tan solo salió corriendo tomando su ropa del otro lado de la cancha esperando volver a verla al día siguiente.

http://hetalia-el-orfanato.activo.mx/t704-priv-dia-de-limpieza#4350 8D

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