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Solo una mirada ~ By Lemoncita

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Solo una mirada ~ By Lemoncita

Mensaje por Invitado el Dom Ene 09, 2011 8:35 pm

Autor: Lemoncita
Titulo: Solo una mirada
Contenido/Rating: Shounen-ai
Serie/Original/Pelicula/etc: Original
One-shot o Multichapter?: One-shot
------
Solo una mirada
Ya era medio día y como todos los días me preparaba para ir a la plaza. Esa era mi rutina, me gustaba sentarme en sus bancos y sentir la brisa del medio día, respirar el aire puro que me ofrecía, oír la risa de los infantes que jugaban alegres y despreocupados de la vida, ¡si mis niños! ¡rían! ¡disfruten este momento! ya que con el pasar del tiempo se darán cuenta lo difícil que es la vida... pero no se preocupen, para eso falta mucho, así que vivan su infancia.

Como siempre, luego de observar mi alrededor, me disponía a leer un buen libro, OH! sí superas mi fascinación por la lectura, no puedo estar sin leer un buen libro, pero mi trabajo de doctor, hace que no tenga tiempo para coger un libro, por eso aprovecho para leer en mi tiempo libre, este es el único que tengo, ya que a la 1:00 PM comienzo mi deber como doctor en un consultorio que instalé en el primer piso de mi casa.

Suerte la mía que mi casa queda frente de la plaza, así puedo darle una ojeadita desde la ventana de mi consultorio. Yo como un buen amante de los libros, cuando leo, no aparto mis ojos de ellos, por ninguna razón... pero hoy iba a ser diferente.

"Niños no corran tanto, tengan cuidado". Esas palabras fueron pronunciadas por una melodiosa voz. Sentí curiosidad por saber de quién provenía. Tal vez se trataba de una hermosa mujer noble; para mi sorpresa, al levantar la vista, se trataba de un joven de aproximadamente 22 ó 24 años de edad; de tez clara; ojos café; cabellos color castaño claro, los tenía amarrados y le llegaban hasta el cuello. Si no fuese por la ropa que llevaba: un pantalón azul oscuro, una camisa blanca, desabotonada, una cruz colgado del cuello, hubiera creído que era mujer. No se por que, pero... aquel muchacho me dejó cautivado. Cada rato lo miraba de reojo.

Al llegar la hora de mi partida, me dirigí a mi consultorio y veía por la ventana que aquel joven seguía jugando con los niños. Todos los días era lo mismo, dejé la lectura a un lado y solo iba a la plaza para observarlo, descubrí que el joven llegaba a la plaza acompañado de los niños a las 11:50 AM y se retiraba a la 1:30 PM que le gustaba el helado de lúcuma, puesto que siempre que los niños deseaban helado, él se compraba de ese sabor, y que le gustaba las rosas, siempre contemplaba las pocas que había en la plaza. Entonces decidí obsequiarle una, claro que yo no se lo entregaría en persona, aún no tenía el valor suficiente para eso.

Todos los días en la plaza pasaba un niña vendiendo rosas, le compré una, y le dije que me hiciera el favor de regalársela a aquel joven de ahí que jugaba con los niños, pero que no le digiere quien le había mandado, y así lo hizo, la niña se acercó al joven de los ojos café, dispuesta a hacerme el favor, le entregó la rosa y se alejó. El joven miró por todos lados buscando a la persona que envió aquel regalo, en ese instante desvié mí vista a los arbustos, cuando sentí que ya no había peligro, miré de nuevo al joven, que ahora olfateaba y acariciaba aquella rosa que yo le obsequié.

Y así pasaron los días, semanas, meses, con la misma rutina, ir a la plaza para observar al chico de los ojos cafés; tan atento lo miraba, que ni cuenta me di que él también me observaba, nuestra miradas se cruzaron, él me miraba con esos ojos cafés, con los cuales yo siempre había soñado, para luego darme una sonrisa amistosa.

Hoy la tierra y los cielos me sonríen;
hoy llega al fondo de mi alma, el sol;
hoy lo he visto... hoy lo he visto y me ha mirado....
¡Hoy creo en Dios! *


Tomé valor, me levanté de mi banco y me dirigí al joven de los ojos cafés... ahora mi querido lector, lo que paso de ahí en adelante, se lo dejo a su imaginación.

Fin


* Gustavo Adolfo Bécquer

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